El reperpero

 

“No son nuevas las disyuntivas

entre el pisar firme y el volar.

Quizás la mas vieja contradicción sea

la lucha entre nuestro ímpetu creador

y la cordura que nos encadena.”

 

 

Cuando parecía que el delirio de una ilusión le acompañarían en su acostumbrado desvelo, la sombra de su renegada realidad le acorraló en la rebelión de sus deseos.  Sin que los rigores de la vida, la lógica empírica o el mero centrismo personalista le llamaran al ejercicio de la voluntad, Tomás comenzó a recoger su caótico refugio.  Se apoderó de él y de sus insomnias horas un mar de ardientes ansias que le hacían repetir un “Ya basta” mientras lo encomendaba al orden.  Me imagino que trataba desesperadamente de encontrar algún designio, aunque fuese ilusorio, en su pesada colección de deshaberes y agotados abandonos.  Quien sabe.  

 

Cada objeto en el cuarto era sometido a un revuelo de dudas mientras una superficial remoción de escombros ocurría en un desenfreno a dos manos. Aquel reguero o reperpero, como el mismo le había bautizado, permanecía acumulado en envejecidos estratos de despreocupación e impregnado humo tabacal no se movería del aposento sin antes ofrecer buena pelea.  Tomás por su parte seguía escarbando en su historia para encontrar al hombre que le presentaría a Eugenia como atenuado a sus necesidades de mujer.  

 

Mientras organizaba la habitación, se acompañó de buena música cortesía de su propio computador.  La melodía de turno la encabezaban acelerados compases de Chopin que entonaban la Sonata de Piano Número Tres en su primer apresurando movimiento.   Aquel jueves, a las dos de la madrugada terminó de recoger la habitación con el cambio de movimiento a la Tercera Sonata que desplegaba esta vez un trote de piano al “Tempo de Scherzo”.  Tomás miró el cuarto después de sacar toda aquella basura y de pasar el paño remojado en desinfectante sobre cada superficie.  Su existencia lucía un tanto más cuerda y quizás hasta mercadeable.  Sus dudas persistían, aunque el cuarto no delataba tan obviamente su marcada raza de soltería tecnocrática y asocial.

 

Los otros cuartos, al igual que el resto de la casa, no recibieron mucha atención como era su costumbre.  Tomás visitó la cocina solo para recoger la basura y preparar su violento brebaje cafeínico.  Un tazón de casi una pinta del oscuro trago calentaban sus manos mientras regresaba a su cuarto.  Sin mirarlo directamente, le impartió la primera orden a su computador que permanecía taciturno observando desde el escritorio.

 

“WAKE UP BABY“

 

El computador respondió brindando su acostumbrada letanía.

 

Baby say hello to master DREAMER

Zero E-mail Sended

Nine E-Mail Received

End of Communication Report

Waiting for Command

 

Sin pensarlo mucho, Tomás empuñó un cigarrillo y lo avivó con una nerviosa llama.  Después de dos largas bocanadas, se sentó en su sillón de operaciones y se entregó a su cibernético mundo.  Sin dilaciones activó el aditamento contra rastreo que le encubría dentro de su oscura anonimidad.  El pequeño aparato le permitiría de nuevo tomar prestado micro ondas de algún transmisor cercano y crear su enmascarada sesión de comunicaciones digitales. 

 

Dentro de las libertades que su personalidad sin rostro le permitía, había una que le desencadenaba sus impetuosas exigencias literarias.  Procedió entonces a ejercerla activando su clandestina cuenta de correo electrónico.  Su truco en ese protocolo de computación electrónica era el de apoderarse lugares virtuales poco vigilados que existían dispersos por la Internet.  Valoraba muy especialmente los sistemas de comunicación de los países del alicaído tercer mundo y manipulaba sus recursos que se prestaban para sus encubiertas intenciones.      

 

“Read E-mail,  Language equal spanish”

 

Fueron las instrucciones impartidas.  Prontamente la contraparte respondió con su acostumbrada voz mecánica. 

 

LECTURA DE  IMEIL... PROCEDIENDO

NUEVE ENTRADAS REGISTRADAS

UNO; HUMAN RIGHTS ORGANIZATIONS GROUP,

DOS Y VEINTE HORAS

ASUNTO; PRISIONEROS POLITICOS TRABAJANDO EN FABRICAS AMERICANAS LOCALIZADAS EN CHINA.

                        DOS: POLITIC ISSUES

ASUNTO .. RIGHT OVER PRIVATE PROPERTY (CARS) ON TRIBAL SOCIETY IN AMAZONA AREA

                        TRES:  COLLEGE CHAT FORUM

                                    ASUNTO: RESPUESTA A POEMA DE DREAMER

 

Así continuaron desplegando auditivamente todos los correos que sumaban mas de una docena.  Tomás procedió a escuchar toda su correspondencia con estoica paciencia.  Entonces tomó tiempo para contestar cada una de ellas aunque fuese con una breve réplica.  Invirtió mas tiempo en una polémica particular que trataba sobre una disputa por los derechos colectivos y personales de  ciertas tribus del amazonas sobre la propiedad privada.  En este mensaje se debatía el usufructo de los recién adquiridos vehículos de motor.  Allí Tomás intercedió dando ejemplos de como indios del sur de Méjico habían resuelto el mismo dilema con una salomónica resolución. 

 

Otro de los mensajes que le llamó la atención manifestaba la lírica de una canción popular a ritmo de reggae que estaba de moda en los niveles más subterráneos de la juventud local.  Su semántica expresaba realidades un tanto distantes de las discotecas y los favores materiales que se anunciaban por la televisión.

   

DE:  Grupo Despierta Boricua

A: Dreamer

Asunto:  Letra de nuestro último número

 

Refugiado de pago en pago

sobrevive la semana

juntando sudores en dos trabajos

excomulgado del mañana

 

No tiene expediente en el banco 

ni fecha de retiro

lo que carga en sus bolsillos

y tres pequeños hijos

 

Salario mínimo

muy mínimo

Salario mínimo

lo mismo o lo mismo

 

El casero quiere que pague adelantado

aunque el baño sigue dañado

y hay que decidir entre alimentarse

o su mujer que ha enfermado

 

De sirviente, de brasero o de fregado 

dieciséis horas de faena

y llega cansado a su casa preguntado

si ha valido la pena

 

Salario mínimo

muy mínimo

Salario mínimo

lo mismo o lo mismo

 

Se la rifa, se la juega, se la inventa

y el jefe de vacaciones

hoy hay sopa de pan sin carne

y mañana ilusiones

 

Su abuelo, su padre y su hermano

han cargado con lo mismo

dos trabajos, sus retoños y una pena

a puro salario mínimo

 

Sin perder tiempo, Tomás comenzó una contesta en su forma tradicional.  Sumó y restó lineas hasta completar una estrofa.  Luego se detuvo a parear palabras rimantes para la siguiente estrofa.  Un cigarrillo fue consumido lánguidamente antes de terminar la tercera estrofa.  Leyó y recapituló un par de líneas antes de declarar la faena concluida.   El pequeño adeudo de versos fue incluido como replica del correo de la banda de reggae local.  

 

DE: Dreamer

A:  Grupo Despierta Boricua

Asunto:  Re: Letra de nuestro último número  (otra décima perdida en el tiempo)

 

 

El silencio de un grito

me desvela cada noche

de penurias y derroches

que hacen al rico más rico

y al pobre solo más pobre

extraviado de esperanza.

No creo en la venganza

pero reclamo la justicia

para derrotar la avaricia

sembrando un nuevo mañana 

 

Para el pobre no amanece

ni el hambre ha tenido

preferencia de partidos

jurando panes y peces

siendo parte y jueces

de sus propios delitos.

Solo digo ¡Ay bendito!

cuando esto va a cambiar

y podamos balancear

el sudor y el beneficio.

 

Para el pobre del pobre 

no existe ley divina

y menos una doctrina

que disculpen su lastre

de milenios en desastres

y plegarias olvidadas.

Condenado a migajas

esperando un milagro

el pobre en su agravio

me duele en las entrañas.

 

Otro de los comunicados que se originaba en un recinto colegial local hizo referencias a los poemas que se estaban publicando clandestinamente en las oficinas del gobierno.  La misiva aseguraba que su remitente estaba convencido de conocer su escondida identidad y retaba abiertamente al soñador a que se identificara.  El particular correo cuestionaba sus intenciones y la alegada vocación idealista.  Para completar, el aviso terminaba acusándolo de solo ser un oportunista de oscuras intenciones.  Tomás pensó muy poco para reafirmar su apreciada anónimidad y prefirió no contestar.    

 

Al terminar la ceremonia de los correos digitales, quedaba el sabor al último reto en su mente.  Sin dar mucho análisis al asunto, impartió nuevas instrucciones al esclavo artefacto que respondió con la consabida fidelidad.

 

“MUSIC “

“MOZART”

“GIOVANNI”

 

Entonces se hizo la música que acompañaría al otro de los acostumbrados trances entre el cigarrillo, el café y la sinfonía.  Todo comenzó a fluir según las musas se vertían sobre teclado con una agilidad que emulaba el viento sobre los árboles.  Así sin darse cuenta, preño de vida otro de sus sueños.

 

Vocación de soñador

 

No es la promesa milenaria de un edén, ni el trago del Santo Cáliz que calma sed del espíritu lo que me guía.  Tampoco es el más acaudalado capital sobre la tierra, ni el afán de celebridad, fama y fortuna lo que me mueve.  No quiero para mi nada dentro de las contadas pulsaciones que me han correspondido vivir.  No espero ni milagros, ni lauros, ni venturas.

 

Pero de este lapso existencial espero tanto, que ni el sueño ideario más profundo abarcaría el principio de mis deseos.  Mientras nuestros instantes están tan contados, mis anhelos son infinitos.  Es una gran paradoja, a mayor entendimiento de la vida, mas la aprecio.  Sin embargo, entre más vivo aferrado a ella, más ínfima me parece.

 

Quisiera oír a Sócrates, a Bhuda y a Confusio disertar de sus propios labios sobre el día que han tenido hoy.  Me encantaría tomar el té con Ghandi y cantar un himno a todo pulmón con el Doctor King.  Nada como encontrarme con Jesús de Nazaret en el camino e invitarlo a una larga ronda de vino.  Quisiera levantarme con los centenarios labriegos del mediterráneo, almorzar en Bogotá con el Gabo y Facundo, pasar la tarde caminando con Albisus y el poeta Corretjer, libres por las calles del viejo San Juan, y cumplir la velada fumando hierbas con los indómitos Seminoles en una larga noche de pradera.

 

Mas que todo eso quisiera, encender un día el televisor y enterarme que ya los noticieros no son necesarios y que han sido sustituidos por los poemas de Neruda y de Darío.  Ansío enterarme allí que el verde ha sido declarado como  color preeminente de la tierra y que solo el reto del azul del cielo y del mar lo discuten tenazmente.  Así me gustaría que la libertad, la igualdad y la fraternidad no fuesen consignas sino epidemias que contagiaran a todos los de la raza humana sin que nadie quedase inmune a ello.  Por ultimo, rogaría por que el discrimen, el odio, el hambre, la violencia, la demagogia, la envidia, el dolor y el miedo estuviesen petrificados en algún museo de la ciudad para que la gente los pudiesen recordar como las plagas que nunca debieron ser.  

 

Y el sensual deseo también quisiera saciar.  ¿Quién objeta a sí mismo el tallar una huella en algún corazón?  ¿Quién es aquel o aquella que rehúsa el privilegio y placer de hacerse sentir en alguna piel?  Pues yo también quiero amar y ser amado resucitando ante intrusas miradas que me desnuden mientras murmuran los ecos del profano deseo en el sabor una tenue noche.  

 

Soy un soñador y quizás sólo eso soy.  Un hombre que cierra sus ojos para llegar al mundo que le debemos al mundo.  No me conformo, no me acato y no me doblego.  Soy así porque quiero y porque soñando me acerco y quizás hasta rozo con la vida que ansío.  Susurro, grito, disparo, reparto, siembro, regalo, presto y hasta intercambio mis sueños a izquierda y a derecha.  Soy un soñador y por esa vocación me he de emplear tratando de parir versos y decires.  Y me has de reconocer por que mis sueños y los tuyos no son mundos tan distantes.  Solo un detalle me etiqueta a mí de soñador.  No temo abrir las jaulas que encierran mis sueños para que libremente vuelen y se posen donde un corazón fértil los acoja.      

 

Sin añadirle un ápice o una tilde al tratado, lo firmó como “Dreamer” y lo dirigió a una serie de foros que entendió pertinente.  Con tan solo añadir otro cigarrillo a su colección de fumados, terminó su sección de correo y procedió a involucrarse en una sección de charlas en línea mediante los recursos de la Internet.  Utilizando un sofisticado programa de intercambio de charlas, comenzó un trueque de líneas que se manifestaba en múltiples dimensiones y direcciones.  Platicaba con una variedad de interlocutores simultáneos que se encontraban aliados en decenas de localidades a través del mundo.  Cada usuario se escondía tras un sobre nombre que garantizaba la libre expresión mas allá de las ataduras que delatan nuestros miedos.  Tomás usaba particularmente DrEaMeR en un canal dedicado a la poesía y GoTiCo en varios otros canales de diversos intereses.  Mientras tanto, exploraba constantemente, nuevos canales con el sobre nombre de InvIsIble.    

 

En uno de los canales conversaba con Vicky2, BlueDemon y EL_INDIO.  En el canal Hispánico debatía sobre las condiciones de vida en Guatemala después del cambio de gobierno.  A la vez y por otra ventana en su pantalla establecía comunicación con SORTIJA y LEJISIMO en el continente australiano.  Estos pertenecían a la enorme comunidad latinoamericana que habita por ese costado del mundo.  Con unos gitanos de Sevilla se contactaba mientas estos le pretendían vender cigarrillos importados de Europa.  De repente una dama apodada SEÑORITA-X le comenzó a hacer un acercamiento intimo un tanto directo desde algún lugar en oeste de América del Sur.  Después de intercambiar cinco preguntas de rigor, la dama le preguntó a Tomás sí él sé había enamorado alguna vez a través del Chat.  En vez de contestarle directamente, Tomás le reveló una de sus inspiraciones de versada llaneza.     

 

Hola querida Miss Equis

de un continente cercano

de treinta y pocos años

amiga de la cibernética

y no sé cuantos mentís

de fugitiva romántica

 

Soy tu compueblano del net

veinte y muchos de edad

y si te dije que era soltero

te juro que no me acuerdo

de la mujer en mi cama

y los cuatro pibes de mi alma

durmiendo en sus aposentos

 

Yo me llamaré hoy Che

ayer esgrimí a Neruda

mañana no sé que haré

si vestirme de leyenda

de otra mentira piadosa

o de simple verdad desnuda

 

Envíame ahora tu foto

sin tu pasado de cerca

hazte si quieres de cuenta

de que yo soy un Stallone

con las neuronas de Einstein 

y con Gibrán en el corazón

 

Desviste tu desilusión

y acaricia el teclado

pon tus dudas de lado

y abastece un enigma

de aventuras efímeras

para timar al corazón

 

Abraza tenaz la pantalla

y acaricia el entrepiernas

no me prives de detalles

en esta noche enferma

de sudores y soledades

y en su perversidad, eterna

 

La dama terminó la irreverente comunicación antes de que aquel caso de amor pernicioso se pusiera mas complicado.  Para Tomás la noche continuó hasta ser consumida entre horas palabrerías informales y fumadas incesantes que iban y venían.  Entre charla y charla, siguió despierto hasta las cinco de la madrugada.  Acorralado por los primeros rayos del sol y la pesadez de los dedos dictaminó buscar acomodo.  Como la aurora comenzaba a invadir la habitación, procedió a cerrar las ventanas y a encender el acondicionador de aire que permanecía dormido desde hacía días.  Todo terminó con el último comando hacia su equipo y se marchó sin despedirse de contraparte charlante alguna.

 

“End Chat”

"Hasta la vista Baiby".

 

De esta suerte, se rindió a la mañana tirándose en su cama y desfalleciendo ante la indócil pujanza del sueño.  No se molestó siquiera en cambiar su atuendo por uno apropiado.  El alba le había sorprendido brutalmente rendido y vestido con la ropa tal del día anterior.  Sin embargo, algo le había transfigurado aquella noche.  Estoy seguro que la decisión de pretender a su amiga le dirigían a una nueva dimensión para él.  También entiendo que Tomás aspiraba despertar los amortiguados instintos de su propia incongruencia humana.  Eso es ley natural.          

 

Con las seis de la mañana despertaron las responsabilidades y para eso se prestaba su siempre presente artefacto parlante.   

 

Hola Tomás,

Despierta, no sueñes mas

Son las seis y uno de la mañana

Del martes diez y nueve de noviembre del presente año

Saludos, hoy es un nuevo día del resto de tu vida

La frase del día es. . .

(Ningún discurso o pieza de oratoria le ha puesto zapatos a un trabajador de la caña, ni le ha llenado la barriga a un niño para que vaya a la escuela. Solo el trabajo puede hacer eso – L. Muñoz)

 

LAS ACTIVIDADES DE HOY SON

   UNO,             LECTURA DE CORREO ELECTRONICO,

   DOS,             ESCRITURA LIBRE,

   TRES,             LABOR EN LA OFICINA

                        COMENZANDO, OCHO TREINTA HORAS,

FINALIZANDO, TRECE TREINTA HORAS,

                        SUBGRUPO VISITAS

 

Tomás permanecía aturdido por el agotamiento y muy corto de ganas.  Sin levantar un dedo y sin abrir un ojo, gritó desde la cama.

 

“Capizco…”

“Program Change …”

“Initiate sequence sixteen”

 

El exhausto joven regresó sus ondas cerebrales de inmediato a la profundidad del sueño.  El computador no vaciló en contestar afirmando su último mandato. 

 

“Program Sequence Sixteen initialized”

“Program activated, Minor medical absentee”

 

El versátil instrumento se convirtió entonces en una falaz secretaria encargada de orquestar un subterfugio creíble para encubrir su propio incumplimiento.  Programadas instrucciones se encargaron de establecer una llamada a las oficinas de la agencia y coordinar una serie de grabaciones en el terminal telefónico de su oficina.  Mediante voces y claves pregrabadas fue depositada una magna excusa en el apartado general del departamento.  En el mensaje también establecía que las citas hechas con antelación serian reasignadas en el tiempo libre del agente investigador Tomás Landa.   Luego, el mensaje de cortesía su apartado telefónico fue cambiado por uno más apropiado a su ausencia. 

 

Un correo electrónico fue difundido a todos sus colegas de la oficina excusando a Tomás por un asunto de salud menor no especificado.  Por último, el sistema auto programó para recoger sus mensajes grabados y sus correos electrónicos cuatro veces al día hasta nuevo aviso.  Quedó entonces todo en suspenso mientras Tomás continuaba agotando otro de sus días de ausencia por enfermedad.

   

Después de varias horas y desde su lecho, Tomás escuchó como fue llamado desde la oficina varias veces.  La primera ocasión fue inquirido por la secretaria del departamento para solicitar unos expedientes que requerían.  La segunda oportunidad  fue su propio supervisor para tocar base sobre sus casos pendientes y sobre su supuesto estado de salud.  En ninguna de las ocasiones Tomás se molestó en contestar el teléfono.  Solo se limitó a hacer una pequeña mueca mientras escuchaba el mensaje que su fiel computador iba grabando.  Ya en la tercera llamada un suceso inesperado le resucitó de su cama.

 

“Hola, soy Eugenia, te llamo para saber como te sientes, espero que te…”

 

Tomás salió disparado hasta el mueble esquinero de un rebote casi acrobático y sin abrir los ojos tomó el auricular y disparó.

 

“Halo, Halo…¿Quieres salir conmigo esta noche?”

 

Eugenia un poco confundida no tuvo otra cabal opción que preguntar.

 

¿Y que pasó con tu enfermedad?

 

Tomás le ripostó con aires de esa galantería de la que nunca pasa de moda.

 

“Desde que oí tu voz me siento mucho mejor.  Tu voz es mas que medicina para mi… Dime quieres salir conmigo esta noche.  Yo te recojo, tu me buscas, como tu quieras. Solo dime que sí.”

 

Eugenia contestó en una voz delatante de una amplia sonrisa de juventud y vida.

 

“No. Digo, no hay problema.  Te busco a las ocho en tu casa.  Ponte casual que vamos para algún sitio en el Viejo San Juan.”

 

Sin darle oportunidad de establecer mas conversación, Tomás le repicó muy rápidamente.

 

“¡Te espero entonces, que pases un hermoso día, Bye!”…. CLICK!

 

Segundos después Tomás estaba brincando en su cuarto y gritando “Yesss, Yesss!”.  Una cita había sido concertada y todo fue júbilo hasta que el sueño le volvió a rendir cincuenta minutos mas tarde.  Continuó su encomienda de dormir hasta las dos pasado meridiano.  Dado a que se levantó de gran animo, tomó el aparato telefónico y marcó con sus propias manos.  Esto era algo que no hacía desde bastante tiempo.  Llamó a la fonda de Antonio para ordenar un plato propio para revivir un muerto.  Sin pensarlo mucho decretó un asopao de mariscos, doble ronda de tostones y para rematarlo una cerveza local muy fría.  Luego esperar treinta minutos, recibió y dispuso de sus alimentos de manera más voraz posible.  Entonces, preparó su acostumbrado café triple no apto para cardiacos y lo comenzó a degustar junto a un celebrado cigarrillo.  Cató la fumada hasta que dijo amén muy cerca de la colilla.

 

Todavía con parte de un tibio café en sus manos se sentó frente a su computador y activó el arcaico procesador de palabras.  Una callada sonrisa y una envidiable agilidad de manos le acompañaron durante los próximos párrafos que se vertían mágicamente en la pantalla sin dar oportunidad siquiera a una segunda lectura. 

 

¡El Ahora!

 

Cargo conmigo una galaxia de ansias, una pizca de experiencia y el pecado original de la irreverente curiosidad humana.  Un día sangro y sollozo con el oprimido, que desposeído de esperanzas le pide justas cuentas al privilegiado.  Al siguiente día, gozo y amaso la abundancia del privilegiado, que ciego o escondido en su cerrado mundo, le da la espalda al hermano oprimido.  Me aparto raudo del dogmático manipulador y del celoso intransigente me río sin contemplaciones.  Trato de no claudicar mi único inherente derecho, el de ser yo mismo, en libertad de hacer el bien.  Reconozco este valor y los principios que lo cobijan.  Lucho por entenderlo, ejercerlo y perfeccionarlo.  Muchas veces hasta equivocarme mundanamente o hasta perderme en mis propias limitaciones.  Quisiera ser libre de rendir cuentas a ningún Mesías de turno y sin necesidad de complacer la modelada tendencia mayoritaria.

 

Emprendo esta travesía sin mapa universal, sin pergaminos irrefutables y sin brújula ideológica.  Avanzo solitario y vestido con una mansa sonrisa, alimentado por el sabor de una lejana lagrima que nunca olvido y armado de uno u otro verso ensamblado de sentencias tan viejas como el frío.  Aún así, camino tambaleante por un oscuro sendero que me oculta la verdad de mi destino.  Pisoteo a cada paso la valiosa porción de minutos que me ofrenda la incomprendida magia existencial.  Avanzo lento y a veces hasta quedo inmovilizado por mi propio instinto proteccionista. 

 

Mientras tanto, vuela el invalorable momento.  Cada veinticuatro horas me desprendo de otra fecha oportuna para besar a los míos y decirles cuanto los amo.  Otra oportunidad se marcha para engendrar caridad de más obra y menos palabras.  Atrás queda otro día propicio para percibir el perfume tropical de una flor despertada bajo una tibia aurora y resucitada por aves trovadoras.  Hoy pudiese ser el mejor día para una hacer llamada sorpresa a quien la merece, para tomar a besados sorbos un café a las tres de la tarde pensando en ti, para sentarme frente a algún poderoso rascacielos de cualquier gran ciudad observando la apremiante ilógica urbana o para fluir elevado en una tierna caricia erótica de esas que nos roban inexplicables suspiros del alma líbida.

 

Con cada página caída del incesante calendario, traspapelamos otra oportunidad de reinventar nuestra propia esencia, rompiendo desde adentro los inútiles y ajenos esquemas. ¿Quién puede atrasar indefinidamente sus llamadas fisiológicas?  ¿Quién puede adelantar el amanecer un segundo sin permiso de la naturaleza?  ¿Quien puede rescribir la historia de un ayer o evitar el embrujo del día de mañana.  La figura cronológica del tiempo, queramos o no, es solo otra de nuestras caprichosas invenciones.  Es solo una elaborada matemática cíclica que impugna, entre sus páginas, dígitos y manecillas, a la más fundamental de todas las instancias, el ahora.  El ahora, esa eterna cápsula existencial en cual nos transportamos desde la nada hasta nuestro propio destino.  Parece muy breve, pero este efímero lugar en el tiempo se multiplica exponencialmente al conjugarse con otra indómita entidad del ser, la voluntad.  La voluntad, que por acción u omisión, posee el poder de transformar toda intención en producto.  Ya sea este el inútil atascamiento entre postergaciones y arraigados temores o el pasaporte a la irreversible dinámica creadora. 

 

Por mí han transcurrido innumerables inquietudes.  Por mi boca se deslizan varios miles de palabras a diario.  Pero poco ha dejado huella cuando la voluntad no se ha presentado.  En su esencia, los sueños se pierden trabados en la almohada y no llegan tan siquiera al primer paso fuera de mi lecho.  Las palabras que he soplado al vacío, se han perdido huérfanas del poder germinante que requieren.  Todo se convierte en un aliento insípido si no hay voluntad.  Sin la esquiva voluntad, irreversiblemente consumimos este valioso espacio vital mientras contamos nuestros propios latidos.  Sin voluntad, nada sucede, no hay trascendencia, todo pasa y nada ocurre.   

 

Después de mi centro inmediato, ocupado por un jardín de seres insertos en mi intimidad y de mis anhelos en proceso de gestación, siempre me ha acompañado una extraña e inquieta vocación de soñador.  Vocación que a veces he querido vestir en palabras manuscritas para desfilarlas por las páginas de un tratado libre de pretensiones y limpio de comprometidas vendetas intelectuales.  Quisiera compilar un sumario de apuntes que me permita eternizar cuanto principio libertario e idea creadora ha palpado mi corazón o me han hecho penetrar en positivas y humanizantes dimensiones.  Mi línea soñadora comienza y termina con el libre pensar, con el destape de la no tan inocente sinceridad educada, con el rebuscado juego de las mimas palabras que me persiguen y con el tímido amor que me envalentona a veces hasta rayar en la insanidad.

 

Mi vocación de soñador me desboca en un impulso cuasi enfermizo de escribir a gritos sobre todas aquellas instancias que por hirientes reflejos pavlovianos, sensoriales o de la conciencia, se esconden entre nuestra propia maraña humana.  Lo único que lamento de esta propia condición, es el no haber escuchado a mi inquietante vocación al momento de encaminarme en la profesión que hoy me alimenta.  No es porque me hubiese ganado mejor el pan, sino porqué definitivamente, me hubiese gozado el sudor diario infinitamente.  Sin embargo, ese sueño retumbante y demente continua retando a mí desgastada voluntad.  Ciegamente se defiende, ante mi intuición y empuja mi voluntad hasta una esquina de mi propia existencia, ordenado… “¡Escribe! ¡Hazlo Ahora!.”

 

Al plasmar el punto final, el escrito fue salvo en un archivo llamado “ahora” sin molestarse siquiera en volverlo a leer.  Acto seguido, llamó a la oficina para atender los asuntos que quedaron pendientes debido a su coordinada ausencia.  Poco tuvo que resolver ya que la burocracia en la agencia proveía al menos dos personas disponibles para cada tarea programada.  La magistral ineficiencia radicaba en el esquema de permanecer atrasados en las gestiones de visitas y en la atención a los querellantes.  Ese viejo truco le permitía a la agencia el competir por constantes incrementos en el personal y en el presupuesto.  Estos cambios a su vez redundaban en frecuentes ascensos e incrementos de  salarios.  Quien diría que a mayor burocracia, mejor remuneración.   Tomás sabía sobre el diseño ineficaz pero poco podía hacer al respecto.  Después de todo, su puesto en la agencia era otro bocado en apetito insaciable de la maquinaria gubernamental. 

 

Al terminar toda gestión oficial, Tomás se dedicó a escuchar música mientras navegaba en las páginas del Internet buscando y devorando información de todo tipo.  Allí visitó lejanos lugares y se alimentó de seductora lectura relacionada con variados temas. Entre otros, se nutría de novedades sobre tecnología de transmisión de datos por bandas microondas y literatura contemporánea de los países bálticos.  Así continuó consumiendo referencias hasta que se topó con un tratado sobre política doméstica que le llegó mediante un correo electrónico de uno de los tantos foros que frecuentaba.   Este pedacito de verdad le reclamó su atención.

 

A: Quien Pueda Interesar

De: Kano

Asunto: Auxilio

 

Vivo en un país del auto proclamado mundo democrático y que celebra el día de la constitución con múltiples desfiles de militares y largos discursos políticos.  Elecciones son celebradas cada cuatro años para toda una gama de cargos ejecutivos y legislativos.   A las ultimas elecciones asistieron un 35% de las personas cualificadas para ser electores bonafide.  Casi el 90 % de las personas entre 18 y 30 años de edad nunca han votado.  El político electo promedio tiene ya mas de doce años en el poder.  En las pasadas elecciones mas de 25 % de los incumbentes corrió sin oposición, es decir entran por elección automática.  Estos expertos de la reelección cuentan con extensas cuentas millonarias para aplastar a cualquier nuevo contrincante que aparezca.

 

Lo extraño en todo esto, es que los cargos electivos en que se empecinan en retener pagan solo una fracción de lo que una persona con similares calificaciones ganaría en el sector privado.  Especialmente para mas del 75% de ellos que son prominentes abogados.  En el espectro político existen dos partidos principales demasiado parecidos y que se riñen solo en lo que les conviene.  Este un país que cuenta con extensos recursos y una tasa de impuestos exorbitante.  Por lo tanto su presupuesto es a todo los niveles muy jugoso y codiciado.   Pero los políticos no lo pueden tocar con sus propias manos, eso sería dolo o enriquecimiento ilícito.  Para eso existe la tenebrosa figura de los  influyentes cabilderos. 

 

Estas hábiles criaturas recaudan “contribuciones políticas” de las partes interesadas en participar del uso del presupuesto y a su vez terminan empujando los intereses de  contribucionistas en la agenda de los políticos beneficiados.  Existen en cada nivel del gobierno y controlan todas las actividades que se ejercen en supuesta representación del pueblo.  Los medios de comunicación se benefician de la parte de los recaudos que invierten en propaganda política pagada.  Por lo tanto, su propio interés les impide denunciar el esquema de manera abierta.  

 

Yo no he dicho nada nuevo y el récord esta ahí.  Solo he querido denunciar a quien pueda interesar este diseño de poder que acrecienta raíces y que podría convertirse en una dictadura invisible.  Si alguien debiera retar esta tendencia es sin duda la población silente y muy especialmente la juventud.  En sus manos esta la última carta.  Es su tuno de jugarla para revertir ese mar de intereses.   Para esto yo someto cinco puntos a seguir que estoy seguro que iniciaría la evolución de la democracia representativa hasta convertirla en democracia participativa.   

 

1) Falte un medio día al trabajo o al colegio y proceda a inscribirse en el patrón electoral

2) No se afilie con ningún partido político u organización que requiera su fidelidad proselitista.

3) No vote por candidatos con mas de dos términos en el poder ni vote por los candidatos que más recaudos de campaña acumulen.

4) No descarte los terceros partidos y auspicie los candidatos independientes.

5) Hable de este problema con sus amigos, pero nunca ejerza el fanatismo.

 

PS. Envíe copia de este E-mail a cinco amigos que usted conozca que estén en edad de votar.

 

Al terminar de escuchar el “E-mail”, concluyó que contenía vestigios de la simplista ingenuidad que abunda en cada epístola electrónica.  Después de todo, el mensaje utilizaba el notorio formato de “leyenda de Internet” tan desgastado en las comunicaciones computarizadas.  Ese esquema que presentaba una correspondencia dedicada primero a describir un problema de índole urgente para someter luego una alternativa que aunque no necesariamente viable, sí convincente.  Por último, el mensaje deja caer un gancho esperando por la acción del lector. 
 
Por definición, toda leyenda de Internet termina exhortando a distribución del mensaje a través de los medios de divulgación computarizada a un número determinado de candidatos a eslabones.  No importa cuan veraz o encomiable fuese la misión, lo real intención es la difusión de un pedazo del grafitti electrónico.  Tomás conocía perfectamente el boceto aunque determinó reproducir el mensaje a los foros de política local y regional en que participaba con regularidad.  Figuró que después de todo, hasta el más tonto era cobijado de cuando en vez por la razón.  O quizás viceversa.

 

Tomás no vaciló en copiar el correo a varias docenas de recipientes que agrupaba en un listado preprogramado de direcciones de e-mail a través del mundo.   Una vez terminó con esta gestión, procuró contestar el tal Kano con una pequeña canción que recordaba de sabe quien donde.

 

A: Kano

De: DREAMER

Asunto: Quien Dice

 

 

Quien dice

que el mundo no es para siempre

que lo pague la gente que viene

aunque sen nuestros propios hijos

 

Quien dice

que son pobres porque quieren

oportunidades todos las tienen 

pero que no cuenten contigo

 

Quien dice

la democracia es solo un juego

donde se impone siempre el dinero

para que contar los votos

 

Quien dice

que no hay candidato perfecto

que es muy relativo lo correcto

la televisión lo ha dicho todo

 

Quien dice

la libertad no es para todos

serán libres unos y atados otros

que la igualdad es una ilusión 

 

Quien dice

que lo que cuenta es el sistema

sea de centro, derecha o izquierda

que el mentir es una institución

 

Quien dice

no hablemos los temas duros

platiquemos en cuartos oscuros

el silencio vale mas que el oro

 

Yo digo

prohibido olvidar o callar

hagamos resonar la verdad  

aunque se hagan los sordos

 

Sin que nadie lo pudiese evitar la tarde se evaporó.  Junto con las ocho de la noche, llegó un bocinazo desde la calle que anunciaba un esperado encuentro.   Eugenia prefirió sonar el claxon varias veces para notificarle que le había llegado su hora a la cita.  Tomás voló por la casa terminando de vestirse y de calzar los zapatos.  Recogió sus cigarrillos, el encendedor y unos tantos pesos que rondaban por la habitación.  Antes de salir, acicaló su cabello, se perfumó y cepilló sus dientes.  No habían pasado sesenta segundos desde el primer bocinazo cuando Tomás salía por la puerta revestido de una joven sonrisa. 

 

Al montarse en el auto fue recibido por un beso en la mejilla y un halago sobre lo saludable que se veía.  Tomás notó cuan casual Eugenia había llegado y como su sencillez no reñía en ningún momento con su gracia.   Tomaron el camino más conocido y se dirigieron hacia la legendaria ciudad colonial de San Juan Bautista.  Allí abundaban los centros tertuliares que siempre han acompañado a inéditos afectos de esta y de otras generaciones.  Durante el camino conversaron las amenidades de sus intereses mientras se arrancaron risas mutuamente. También los acompañaba una música muy viva cortesía de una radioemisora local que se jactaba de ser más chispeante que la misma Coca Cola. 

 

Al aproximarse al área de la vieja ciudad, se percataron de la evidente congestión de trafico que los recibía.  Rápidamente actuaron para buscar estacionamiento entre las oscuras calles que dormían a cuadras del epicentro de la vida nocturna.   Recogieron callejuelas desoladas y violentaron algunas señales de trafico para ubicarse lo suficientemente próximos para poder llegar caminando hasta los centros nocturnos.  Sin persignarse ni acogerse a precaución alguna, estacionaron el auto en un estrecho callejón centenario que apenas se alumbraba por un desgastado farol.  Aseguraron el auto con diversos aditamentos que variaban desde cadenas que ataban el timón hasta una inteligente alarma electrónica.  Hábilmente se desmontaron del auto y comenzaron una apresurada marcha para huir de la oscura incertidumbre.

 

De repente y de ningún lado surgió una figura delgada y tambaleante que se les aproximó sin disimulo alguno.  Ambos consortes quedaron fríos por la imprevista intersección en la indefensa tenebrosidad.  Según se les fue acercando pudieron divisar a un hombre profundamente lastrado por la droga y obviamente necesitado de su cura cotidiana.  Ambos quedaron petrificados cuando el hombre increpó primero en una voz muy ronca.

 

”Oye Mano, yo soy el que cuida los carros en esta calle y son diez verdes, broder por estacionarse en mi punto.  ¿Tu me dices?”

 

Eugenia ya estaba dispuesta a entregar el perdido cuando Tomás le respondió enérgico al lúgubre personaje.

 

“Te voy a dar cinco y no quiero problemas con mi carro.  ¿Como tu te llamas?

 

El hombre recibió los cinco olvidando los diez y le respondió muy rimbombante.

 

 “Yo soy Papo Covadonga, y para cualquier cosa esta es la calle Concordia, mi calle, pana mío.”

 

La transacción quedó consumada sin mas palabras.  Así partieron ilesos pero con latidos a todo vapor.  La invasión de adrenalina les sirvió para apresurar el camino hasta el núcleo de la vida nocturna.  Durante el trayecto se tomaron de manos y sincronizaron una avanzada hasta llegar a la calle principal.  Allí se percataron que cada uno de los negocios cardinales rebosaban comensales que esperaban turnos por entrar.  El bullicio era efervescente mas allá de la velada que la joven pareja perseguía.  Continuaron caminando de manos hasta llegar a un punto en que ambos concurrieron explorar.  Era un pequeño y oscuro salón llamado “El Primitivo” que se presentaba como alternativa a la erupción de publico que arropaba las tabernas principales. 

 

Al entrar al rústico salón se encontraron con varios niveles de arquitectura colonial.  Caminaron entre mesas, estrechos pasillos y desgastadas escaleras que conducían hacia áreas algo privadas de la estancia.  El salón estaba poblado de plantas colgantes y se alumbraba con tenues velas capturadas en rojas copas.  La pareja se apoderó de una mesa y un par de sillas apretadas entre la oscuridad y la música.  Sin mucha ceremonia fueron servidos con un par de tragos que Tomás ordenó.  Desde allí comenzaron a explorar el ambiente curtido de noches de tertulias.

 

“El Primitivo” era uno de los tantos puntos de reunión del San Juan Colonial que aglutinaba los tragos y los buenos tiempos con una dosis de conciencia patria.  Para esa tarea alternaba cantautores que sacrificaban sus amanecidas gargantas y sus conciencias para deleites de los menos conformes.  Una joven dama llamada Paula Burgos amenizaba la velada desde una esquina del salón sentada un una humilde silla de barra.  Le acompañaba solo su guitarra, su recia voz y una tibia copa de vino.  Su canto perfumaba el aire en una trova pintada de singulares manifestaciones.  

 

“Esta canción se la protesto a quien le caiga el sayo.  A los demás espero que les guste.  Se llama Canción de Protesta.”

 

Una decena de acordes de calentamiento y Paula se transformó en la portavoz lírica de sus ideas.

 

He disparado versos

a la izquierda del corazón

podrás negar su estampa

pero nunca su convicción

etiquétalos si quieres

que yo les sirvo razón

 

Veo al humilde en la calle

y me resisto a enmudecer

el capricho de la escasez

que casa a pocos con poder

y destierra en el hambre

los que se arriesgan a nacer  

 

Aquí esta

otra canción de protesta

Aquí estará

para joder las mentiras

Aquí la grito

para ver si hace eco

Aquí la vivo

latiendo en mi voz

 

En edificios de cristal

lapidados en mármol

se apandillan los gabanes 

resolviendo por contrato

quien vive y quien muere

a costa de sus honorarios

 

Que barato es el sufrir

y que cara es la verdad

quien se ocupa por la suerte

de los quedados atrás

dibujados serán en cifras 

sin olor a humanidad

 

No pretendo sermonear

con ecos de conciencia

solo soy un fantasma

perdiendo la paciencia

en un mundo alucinado

en su propia inteligencia

 

Solo quisiera respirar

esta canción de protesta

donde el argumento duele

sin modas y sin etiqueta

sin rendir tributo liviano

o a fórmulas perfectas 

 

Aquí esta

otra canción de protesta

Aquí estará

para joder las mentiras

Aquí la grito

para ver si hace eco

Aquí la vivo

latiendo en mi voz

 

Paula terminó con rasgados de compases de cierre mientras se oyeron tibios aplausos desde la concurrencia que contaba con varias docenas de trasnochadores.   La solista reclamó al público para que sugirieran algún tema para ella darle vida.  Sin pensarlo mucho, Tomás invocó, “Para soñar”.   Ese número era uno de los favoritos en tales esferas y muy a tono con el peticionario.  La enérgica dama atrapó el pedido y le dio vida inmediatamente después de cuatro acordes en tono de do. 

 

Para soñar

en un mundo mejor

cierra los ojos

y comienza amar

 

Para soñar

que reina el amor

reta a tu alma

a lanzarse a volar