entre
el pisar firme y el volar.
Quizás
la mas vieja contradicción sea
la
lucha entre nuestro ímpetu creador
y la
cordura que nos encadena.”
“WAKE
UP BABY“
El computador respondió brindando su acostumbrada
letanía.
Baby say hello to master DREAMER
Zero E-mail Sended
Nine E-Mail Received
End of Communication Report
Waiting for Command
Sin
pensarlo mucho, Tomás empuñó un cigarrillo y lo avivó con una nerviosa
llama. Después de dos largas
bocanadas, se sentó en su sillón de operaciones y se entregó a su cibernético
mundo. Sin dilaciones activó el
aditamento contra rastreo que le encubría dentro de su oscura anonimidad.
El pequeño aparato le permitiría de nuevo tomar prestado micro ondas de
algún transmisor cercano y crear su enmascarada sesión de comunicaciones
digitales.
Dentro
de las libertades que su personalidad sin rostro le permitía, había una que le
desencadenaba sus impetuosas exigencias literarias.
Procedió entonces a ejercerla activando su clandestina cuenta de correo
electrónico. Su truco en ese
protocolo de computación electrónica era el de apoderarse lugares virtuales
poco vigilados que existían dispersos por la Internet.
Valoraba muy especialmente los sistemas de comunicación de los países
del alicaído tercer mundo y manipulaba sus recursos que se prestaban para sus
encubiertas intenciones.
Fueron las instrucciones impartidas.
Prontamente la contraparte respondió con su acostumbrada voz mecánica.
LECTURA DE IMEIL...
PROCEDIENDO
NUEVE ENTRADAS
REGISTRADAS
UNO;
HUMAN RIGHTS ORGANIZATIONS GROUP,
DOS Y
VEINTE HORAS
ASUNTO;
PRISIONEROS POLITICOS TRABAJANDO EN FABRICAS AMERICANAS LOCALIZADAS EN CHINA.
DOS: POLITIC ISSUES
ASUNTO .. RIGHT
OVER PRIVATE PROPERTY (CARS) ON TRIBAL SOCIETY IN AMAZONA AREA
TRES: COLLEGE CHAT FORUM
ASUNTO: RESPUESTA A POEMA DE DREAMER
Así
continuaron desplegando auditivamente todos los correos que sumaban mas de una
docena. Tomás procedió a escuchar
toda su correspondencia con estoica paciencia.
Entonces tomó tiempo para contestar cada una de ellas aunque fuese con
una breve réplica. Invirtió mas
tiempo en una polémica particular que trataba sobre una disputa por los
derechos colectivos y personales de ciertas
tribus del amazonas sobre la propiedad privada. En este mensaje se debatía el usufructo de los recién
adquiridos vehículos de motor. Allí
Tomás intercedió dando ejemplos de como indios del sur de Méjico habían
resuelto el mismo dilema con una salomónica resolución.
Otro
de los mensajes que le llamó la atención manifestaba la lírica de una canción
popular a ritmo de reggae que estaba de moda en los niveles más subterráneos
de la juventud local. Su semántica
expresaba realidades un tanto distantes de las discotecas y los favores
materiales que se anunciaban por la televisión.
DE:
Grupo Despierta Boricua
A:
Dreamer
Asunto: Letra de nuestro último número
Refugiado
de pago en pago
sobrevive
la semana
juntando
sudores en dos trabajos
excomulgado
del mañana
No
tiene expediente en el banco
ni
fecha de retiro
lo
que carga en sus bolsillos
y
tres pequeños hijos
Salario mínimo
muy mínimo
Salario mínimo
lo mismo o lo mismo
El
casero quiere que pague adelantado
aunque
el baño sigue dañado
y
hay que decidir entre alimentarse
o
su mujer que ha enfermado
De
sirviente, de brasero o de fregado
dieciséis
horas de faena
y
llega cansado a su casa preguntado
si
ha valido la pena
Salario mínimo
muy mínimo
Salario mínimo
lo mismo o lo mismo
Se
la rifa, se la juega, se la inventa
y
el jefe de vacaciones
hoy
hay sopa de pan sin carne
y
mañana ilusiones
Su
abuelo, su padre y su hermano
han
cargado con lo mismo
dos
trabajos, sus retoños y una pena
a
puro salario mínimo
DE:
Dreamer
A:
Grupo Despierta Boricua
Asunto: Re: Letra de nuestro último número (otra décima perdida en el tiempo)
El
silencio de un grito
me
desvela cada noche
de
penurias y derroches
que
hacen al rico más rico
y
al pobre solo más pobre
extraviado
de esperanza.
No
creo en la venganza
pero
reclamo la justicia
para
derrotar la avaricia
sembrando
un nuevo mañana
Para
el pobre no amanece
ni
el hambre ha tenido
preferencia
de partidos
jurando
panes y peces
siendo
parte y jueces
de
sus propios delitos.
Solo
digo ¡Ay bendito!
cuando
esto va a cambiar
y
podamos balancear
el
sudor y el beneficio.
Para el pobre del pobre
no existe ley divina
y menos una doctrina
que disculpen su lastre
de milenios en desastres
y plegarias olvidadas.
Condenado a migajas
esperando un milagro
el pobre en su agravio
me duele en las entrañas.
Otro
de los comunicados que se originaba en un recinto colegial local hizo
referencias a los poemas que se estaban publicando clandestinamente en las
oficinas del gobierno. La misiva
aseguraba que su remitente estaba convencido de conocer su escondida identidad y
retaba abiertamente al soñador a que se identificara.
El particular correo cuestionaba sus intenciones y la alegada vocación
idealista. Para completar, el aviso
terminaba acusándolo de solo ser un oportunista de oscuras intenciones.
Tomás pensó muy poco para reafirmar su apreciada anónimidad y prefirió
no contestar.
Al
terminar la ceremonia de los correos digitales, quedaba el sabor al último reto
en su mente. Sin dar mucho análisis
al asunto, impartió nuevas instrucciones al esclavo artefacto que respondió
con la consabida fidelidad.
“MUSIC
“
“MOZART”
“GIOVANNI”
Entonces se hizo la música que acompañaría al otro de los
acostumbrados trances entre el cigarrillo, el café y la sinfonía. Todo comenzó a fluir según las musas se vertían sobre
teclado con una agilidad que emulaba el viento sobre los árboles. Así sin darse cuenta, preño de vida otro de sus sueños.
Vocación
de soñador
No es la promesa milenaria de un edén, ni el trago del Santo Cáliz que
calma sed del espíritu lo que me guía. Tampoco
es el más acaudalado capital sobre la tierra, ni el afán de celebridad, fama y
fortuna lo que me mueve. No quiero
para mi nada dentro de las contadas pulsaciones que me han correspondido vivir.
No espero ni milagros, ni lauros, ni venturas.
Pero de este lapso existencial espero tanto, que ni el sueño ideario más
profundo abarcaría el principio de mis deseos.
Mientras nuestros instantes están tan contados, mis anhelos son
infinitos. Es una gran paradoja, a
mayor entendimiento de la vida, mas la aprecio. Sin embargo, entre más vivo aferrado a ella, más ínfima me
parece.
Quisiera oír a Sócrates, a Bhuda y a Confusio disertar de sus propios
labios sobre el día que han tenido hoy. Me
encantaría tomar el té con Ghandi y cantar un himno a todo pulmón con el
Doctor King. Nada como encontrarme
con Jesús de Nazaret en el camino e invitarlo a una larga ronda de vino.
Quisiera levantarme con los centenarios labriegos del mediterráneo,
almorzar en Bogotá con el Gabo y Facundo, pasar la tarde caminando con Albisus
y el poeta Corretjer, libres por las calles del viejo San Juan, y cumplir la
velada fumando hierbas con los indómitos Seminoles en una larga noche de
pradera.
Mas que todo eso quisiera, encender un día el televisor y enterarme que
ya los noticieros no son necesarios y que han sido sustituidos por los poemas de
Neruda y de Darío. Ansío
enterarme allí que el verde ha sido declarado como
color preeminente de la tierra y que solo el reto del azul del cielo y
del mar lo discuten tenazmente. Así
me gustaría que la libertad, la igualdad y la fraternidad no fuesen consignas
sino epidemias que contagiaran a todos los de la raza humana sin que nadie
quedase inmune a ello. Por ultimo,
rogaría por que el discrimen, el odio, el hambre, la violencia, la demagogia,
la envidia, el dolor y el miedo estuviesen petrificados en algún museo de la
ciudad para que la gente los pudiesen recordar como las plagas que nunca
debieron ser.
Y el sensual deseo también quisiera saciar. ¿Quién objeta a sí mismo el tallar una huella en algún
corazón? ¿Quién es aquel o
aquella que rehúsa el privilegio y placer de hacerse sentir en alguna piel?
Pues yo también quiero amar y ser amado resucitando ante intrusas
miradas que me desnuden mientras murmuran los ecos del profano deseo en el sabor
una tenue noche.
Soy un soñador y quizás sólo eso soy.
Un hombre que cierra sus ojos para llegar al mundo que le debemos al
mundo. No me conformo, no me acato
y no me doblego. Soy así porque
quiero y porque soñando me acerco y quizás hasta rozo con la vida que ansío.
Susurro, grito, disparo, reparto, siembro, regalo, presto y hasta
intercambio mis sueños a izquierda y a derecha.
Soy un soñador y por esa vocación me he de emplear tratando de parir
versos y decires. Y me has de
reconocer por que mis sueños y los tuyos no son mundos tan distantes.
Solo un detalle me etiqueta a mí de soñador.
No temo abrir las jaulas que encierran mis sueños para que libremente
vuelen y se posen donde un corazón fértil los acoja.
Sin
añadirle un ápice o una tilde al tratado, lo firmó como “Dreamer”
y lo dirigió a una serie de foros que entendió pertinente. Con tan solo añadir otro cigarrillo a su colección de
fumados, terminó su sección de correo y procedió a involucrarse en una sección
de charlas en línea mediante los recursos de la Internet.
Utilizando un sofisticado programa de intercambio de charlas, comenzó un
trueque de líneas que se manifestaba en múltiples dimensiones y direcciones.
Platicaba con una variedad de interlocutores simultáneos que se
encontraban aliados en decenas de localidades a través del mundo.
Cada usuario se escondía tras un sobre nombre que garantizaba la libre
expresión mas allá de las ataduras que delatan nuestros miedos.
Tomás usaba particularmente DrEaMeR en un canal dedicado a la poesía y
GoTiCo en varios otros canales de diversos intereses.
Mientras tanto, exploraba constantemente, nuevos canales con el sobre
nombre de InvIsIble.
En uno de los canales conversaba con Vicky2, BlueDemon y EL_INDIO.
En el canal Hispánico debatía sobre las condiciones de vida en
Guatemala después del cambio de gobierno.
A la vez y por otra ventana en su pantalla establecía comunicación con
SORTIJA y LEJISIMO en el continente australiano.
Estos pertenecían a la enorme comunidad latinoamericana que habita por
ese costado del mundo. Con unos
gitanos de Sevilla se contactaba mientas estos le pretendían vender cigarrillos
importados de Europa. De repente
una dama apodada SEÑORITA-X le comenzó a hacer un acercamiento intimo un tanto
directo desde algún lugar en oeste de América del Sur.
Después de intercambiar cinco preguntas de rigor, la dama le preguntó a
Tomás sí él sé había enamorado alguna vez a través del Chat.
En vez de contestarle directamente, Tomás le reveló una de sus
inspiraciones de versada llaneza.
Hola querida Miss Equis
de un continente cercano
de treinta y pocos años
amiga de la cibernética
y no sé cuantos mentís
de fugitiva romántica
Soy tu compueblano del net
veinte y muchos de edad
y si te dije que era soltero
te juro que no me acuerdo
de la mujer en mi cama
y los cuatro pibes de mi alma
durmiendo en sus aposentos
Yo me llamaré hoy Che
ayer esgrimí a Neruda
mañana no sé que haré
si vestirme de leyenda
de otra mentira piadosa
o de simple verdad desnuda
Envíame ahora tu foto
sin tu pasado de cerca
hazte si quieres de cuenta
de que yo soy un Stallone
con las neuronas de Einstein
y con Gibrán en el corazón
Desviste tu desilusión
y acaricia el teclado
pon tus dudas de lado
y abastece un enigma
de aventuras efímeras
para
timar al corazón
Abraza
tenaz la pantalla
y
acaricia el entrepiernas
no
me prives de detalles
en
esta noche enferma
de
sudores y soledades
y
en su perversidad, eterna
La dama terminó la irreverente comunicación antes de que aquel caso de
amor pernicioso se pusiera mas complicado.
Para Tomás la noche continuó hasta ser consumida entre horas palabrerías
informales y fumadas incesantes que iban y venían. Entre charla y charla, siguió despierto hasta las cinco de
la madrugada. Acorralado por los
primeros rayos del sol y la pesadez de los dedos dictaminó buscar acomodo.
Como la aurora comenzaba a invadir la habitación, procedió a cerrar las
ventanas y a encender el acondicionador de aire que permanecía dormido desde
hacía días. Todo terminó con el
último comando hacia su equipo y se marchó sin despedirse de contraparte
charlante alguna.
"Hasta la vista Baiby".
De
esta suerte, se rindió a la mañana tirándose en su cama y desfalleciendo ante
la indócil pujanza del sueño. No
se molestó siquiera en cambiar su atuendo por uno apropiado.
El alba le había sorprendido brutalmente rendido y vestido con la ropa
tal del día anterior. Sin embargo,
algo le había transfigurado aquella noche.
Estoy seguro que la decisión de pretender a su amiga le dirigían a una
nueva dimensión para él. También
entiendo que Tomás aspiraba despertar los amortiguados instintos de su propia
incongruencia humana. Eso es ley
natural.
Con
las seis de la mañana despertaron las responsabilidades y para eso se prestaba
su siempre presente artefacto parlante.
Hola Tomás,
Despierta,
no sueñes mas
Son las
seis y uno de la mañana
Del
martes diez y nueve de noviembre del presente año
Saludos,
hoy es un nuevo día del resto de tu vida
La frase
del día es. . .
(Ningún discurso o pieza de oratoria le ha puesto
zapatos a un trabajador de la caña, ni le ha llenado la barriga a un niño para
que vaya a la escuela. Solo el trabajo puede hacer eso – L. Muñoz)
LAS ACTIVIDADES DE HOY SON
UNO,
LECTURA DE CORREO ELECTRONICO,
DOS,
ESCRITURA LIBRE,
TRES,
LABOR EN LA OFICINA
COMENZANDO, OCHO TREINTA HORAS,
FINALIZANDO,
TRECE TREINTA HORAS,
SUBGRUPO VISITAS
Tomás permanecía aturdido por el agotamiento y muy
corto de ganas. Sin levantar un
dedo y sin abrir un ojo, gritó desde la cama.
“Capizco…”
“Program
Change …”
“Initiate
sequence sixteen”
El exhausto joven regresó sus ondas cerebrales de
inmediato a la profundidad del sueño. El
computador no vaciló en contestar afirmando su último mandato.
“Program Sequence Sixteen initialized”
“Program activated, Minor medical absentee”
El versátil instrumento se convirtió entonces en una
falaz secretaria encargada de orquestar un subterfugio creíble para encubrir su
propio incumplimiento. Programadas
instrucciones se encargaron de establecer una llamada a las oficinas de la
agencia y coordinar una serie de grabaciones en el terminal telefónico de su
oficina. Mediante voces y claves
pregrabadas fue depositada una magna excusa en el apartado general del
departamento. En el mensaje también
establecía que las citas hechas con antelación serian reasignadas en el tiempo
libre del agente investigador Tomás Landa.
Luego, el mensaje de cortesía su apartado telefónico fue cambiado por
uno más apropiado a su ausencia.
Un correo electrónico fue difundido a todos sus
colegas de la oficina excusando a Tomás por un asunto de salud menor no
especificado. Por último, el
sistema auto programó para recoger sus mensajes grabados y sus correos electrónicos
cuatro veces al día hasta nuevo aviso. Quedó
entonces todo en suspenso mientras Tomás continuaba agotando otro de sus días
de ausencia por enfermedad.
Después de varias horas y desde su lecho, Tomás escuchó como fue
llamado desde la oficina varias veces. La
primera ocasión fue inquirido por la secretaria del departamento para solicitar
unos expedientes que requerían. La
segunda oportunidad fue su propio
supervisor para tocar base sobre sus casos pendientes y sobre su supuesto estado
de salud. En ninguna de las
ocasiones Tomás se molestó en contestar el teléfono. Solo se limitó a hacer una pequeña mueca mientras escuchaba
el mensaje que su fiel computador iba grabando.
Ya en la tercera llamada un suceso inesperado le resucitó de su cama.
“Hola, soy Eugenia, te llamo para saber como te sientes, espero que
te…”
Tomás salió disparado hasta el mueble esquinero de un rebote casi acrobático
y sin abrir los ojos tomó el auricular y disparó.
Eugenia
un poco confundida no tuvo otra cabal opción que preguntar.
¿Y que pasó con tu enfermedad?
Tomás le ripostó con aires de esa galantería de la que nunca pasa de
moda.
“Desde
que oí tu voz me siento mucho mejor. Tu
voz es mas que medicina para mi… Dime quieres salir conmigo esta noche.
Yo te recojo, tu me buscas, como tu quieras. Solo dime que sí.”
Eugenia contestó en una voz delatante de una amplia sonrisa de juventud
y vida.
“No.
Digo, no hay problema. Te busco a
las ocho en tu casa. Ponte casual
que vamos para algún sitio en el Viejo San Juan.”
Sin
darle oportunidad de establecer mas conversación, Tomás le repicó muy rápidamente.
“¡Te espero entonces, que pases un hermoso día, Bye!”….
CLICK!
Segundos
después Tomás estaba brincando en su cuarto y gritando “Yesss,
Yesss!”.
Una cita había sido concertada y todo fue júbilo hasta que el sueño
le volvió a rendir cincuenta minutos mas tarde.
Continuó su encomienda de dormir hasta las dos pasado meridiano.
Dado a que se levantó de gran animo, tomó el aparato telefónico y marcó
con sus propias manos. Esto era
algo que no hacía desde bastante tiempo. Llamó
a la fonda de Antonio para ordenar un plato propio para revivir un muerto.
Sin pensarlo mucho decretó un asopao de mariscos, doble ronda de
tostones y para rematarlo una cerveza local muy fría.
Luego esperar treinta minutos, recibió y dispuso de sus alimentos de
manera más voraz posible. Entonces,
preparó su acostumbrado café triple no apto para cardiacos y lo comenzó a
degustar junto a un celebrado cigarrillo. Cató
la fumada hasta que dijo amén muy cerca de la colilla.
Todavía
con parte de un tibio café en sus manos se sentó frente a su computador y
activó el arcaico procesador de palabras.
Una callada sonrisa y una envidiable agilidad de manos le acompañaron
durante los próximos párrafos que se vertían mágicamente en la pantalla sin
dar oportunidad siquiera a una segunda lectura.
Cargo conmigo una galaxia de ansias, una pizca de experiencia y el pecado
original de la irreverente curiosidad humana. Un día sangro y sollozo con el oprimido, que desposeído de
esperanzas le pide justas cuentas al privilegiado. Al siguiente día, gozo y amaso la abundancia del
privilegiado, que ciego o escondido en su cerrado mundo, le da la espalda al
hermano oprimido. Me aparto raudo
del dogmático manipulador y del celoso intransigente me río sin
contemplaciones. Trato de no
claudicar mi único inherente derecho, el de ser yo mismo, en libertad de hacer
el bien. Reconozco este valor y los
principios que lo cobijan. Lucho
por entenderlo, ejercerlo y perfeccionarlo.
Muchas veces hasta equivocarme mundanamente o hasta perderme en mis
propias limitaciones. Quisiera ser
libre de rendir cuentas a ningún Mesías de turno y sin necesidad de complacer
la modelada tendencia mayoritaria.
Emprendo esta travesía sin mapa universal, sin pergaminos irrefutables y
sin brújula ideológica. Avanzo
solitario y vestido con una mansa sonrisa, alimentado por el sabor de una lejana
lagrima que nunca olvido y armado de uno u otro verso ensamblado de sentencias
tan viejas como el frío. Aún así,
camino tambaleante por un oscuro sendero que me oculta la verdad de mi destino.
Pisoteo a cada paso la valiosa porción de minutos que me ofrenda la
incomprendida magia existencial. Avanzo
lento y a veces hasta quedo inmovilizado por mi propio instinto proteccionista.
Mientras tanto, vuela el invalorable momento. Cada veinticuatro horas me desprendo de otra fecha oportuna
para besar a los míos y decirles cuanto los amo.
Otra oportunidad se marcha para engendrar caridad de más obra y menos
palabras. Atrás queda otro día
propicio para percibir el perfume tropical de una flor despertada bajo una tibia
aurora y resucitada por aves trovadoras. Hoy
pudiese ser el mejor día para una hacer llamada sorpresa a quien la merece,
para tomar a besados sorbos un café a las tres de la tarde pensando en ti, para
sentarme frente a algún poderoso rascacielos de cualquier gran ciudad
observando la apremiante ilógica urbana o para fluir elevado en una tierna
caricia erótica de esas que nos roban inexplicables suspiros del alma líbida.
Con cada página caída del incesante calendario, traspapelamos otra
oportunidad de reinventar nuestra propia esencia, rompiendo desde adentro los inútiles
y ajenos esquemas. ¿Quién puede atrasar indefinidamente sus llamadas fisiológicas?
¿Quién puede adelantar el amanecer un segundo sin permiso de la
naturaleza? ¿Quien puede rescribir la historia de un ayer o evitar el
embrujo del día de mañana. La
figura cronológica del tiempo, queramos o no, es solo otra de nuestras
caprichosas invenciones. Es solo
una elaborada matemática cíclica que impugna, entre sus páginas, dígitos y
manecillas, a la más fundamental de todas las instancias, el ahora. El ahora, esa eterna cápsula existencial en cual nos
transportamos desde la nada hasta nuestro propio destino.
Parece muy breve, pero este efímero lugar en el tiempo se multiplica
exponencialmente al conjugarse con otra indómita entidad del ser, la voluntad.
La voluntad, que por acción u omisión, posee el poder de transformar
toda intención en producto. Ya sea
este el inútil atascamiento entre postergaciones y arraigados temores o el
pasaporte a la irreversible dinámica creadora.
Por mí han transcurrido innumerables inquietudes.
Por mi boca se deslizan varios miles de palabras a diario.
Pero poco ha dejado huella cuando la voluntad no se ha presentado.
En su esencia, los sueños se pierden trabados en la almohada y no llegan
tan siquiera al primer paso fuera de mi lecho.
Las palabras que he soplado al vacío, se han perdido huérfanas del
poder germinante que requieren. Todo
se convierte en un aliento insípido si no hay voluntad. Sin la esquiva voluntad, irreversiblemente consumimos este
valioso espacio vital mientras contamos nuestros propios latidos.
Sin voluntad, nada sucede, no hay trascendencia, todo pasa y nada ocurre.
Después de mi centro inmediato, ocupado por un jardín de seres insertos
en mi intimidad y de mis anhelos en proceso de gestación, siempre me ha acompañado
una extraña e inquieta vocación de soñador.
Vocación que a veces he querido vestir en palabras manuscritas para
desfilarlas por las páginas de un tratado libre de pretensiones y limpio de
comprometidas vendetas intelectuales. Quisiera
compilar un sumario de apuntes que me permita eternizar cuanto principio
libertario e idea creadora ha palpado mi corazón o me han hecho penetrar en
positivas y humanizantes dimensiones. Mi
línea soñadora comienza y termina con el libre pensar, con el destape de la no
tan inocente sinceridad educada, con el rebuscado juego de las mimas palabras
que me persiguen y con el tímido amor que me envalentona a veces hasta rayar en
la insanidad.
Al
plasmar el punto final, el escrito fue salvo en un archivo llamado “ahora”
sin molestarse siquiera en volverlo a leer.
Acto seguido, llamó a la oficina para atender los asuntos que quedaron
pendientes debido a su coordinada ausencia.
Poco tuvo que resolver ya que la burocracia en la agencia proveía al
menos dos personas disponibles para cada tarea programada.
La magistral ineficiencia radicaba en el esquema de permanecer atrasados
en las gestiones de visitas y en la atención a los querellantes.
Ese viejo truco le permitía a la agencia el competir por constantes
incrementos en el personal y en el presupuesto.
Estos cambios a su vez redundaban en frecuentes ascensos e incrementos de
salarios. Quien diría que a
mayor burocracia, mejor remuneración.
Tomás sabía sobre el diseño ineficaz pero poco podía hacer al
respecto. Después de todo, su
puesto en la agencia era otro bocado en apetito insaciable de la maquinaria
gubernamental.
Al terminar toda gestión oficial, Tomás se dedicó a escuchar música
mientras navegaba en las páginas del Internet buscando y devorando información
de todo tipo. Allí visitó lejanos
lugares y se alimentó de seductora lectura relacionada con variados temas.
Entre otros, se nutría de novedades sobre tecnología de transmisión de datos
por bandas microondas y literatura contemporánea de los países bálticos.
Así continuó consumiendo referencias hasta que se topó con un tratado
sobre política doméstica que le llegó mediante un correo electrónico de uno
de los tantos foros que frecuentaba.
Este pedacito de verdad le reclamó su atención.
A: Quien Pueda Interesar
De: Kano
Asunto: Auxilio
Vivo en un país del auto proclamado mundo democrático y que celebra el
día de la constitución con múltiples desfiles de militares y largos discursos
políticos. Elecciones son
celebradas cada cuatro años para toda una gama de cargos ejecutivos y
legislativos. A las ultimas
elecciones asistieron un 35% de las personas cualificadas para ser electores
bonafide. Casi el 90 % de las
personas entre 18 y 30 años de edad nunca han votado.
El político electo promedio tiene ya mas de doce años en el poder.
En las pasadas elecciones mas de 25 % de los incumbentes corrió sin
oposición, es decir entran por elección automática.
Estos expertos de la reelección cuentan con extensas cuentas millonarias
para aplastar a cualquier nuevo contrincante que aparezca.
Lo extraño en todo esto, es que los cargos electivos en que se empecinan
en retener pagan solo una fracción de lo que una persona con similares
calificaciones ganaría en el sector privado.
Especialmente para mas del 75% de ellos que son prominentes abogados.
En el espectro político existen dos partidos principales demasiado
parecidos y que se riñen solo en lo que les conviene.
Este un país que cuenta con extensos recursos y una tasa de impuestos
exorbitante. Por lo tanto su
presupuesto es a todo los niveles muy jugoso y codiciado.
Pero los políticos no lo pueden tocar con sus propias manos, eso sería
dolo o enriquecimiento ilícito. Para
eso existe la tenebrosa figura de los influyentes
cabilderos.
Estas hábiles criaturas recaudan “contribuciones políticas” de las
partes interesadas en participar del uso del presupuesto y a su vez terminan
empujando los intereses de contribucionistas
en la agenda de los políticos beneficiados.
Existen en cada nivel del gobierno y controlan todas las actividades que
se ejercen en supuesta representación del pueblo.
Los medios de comunicación se benefician de la parte de los recaudos que
invierten en propaganda política pagada. Por
lo tanto, su propio interés les impide denunciar el esquema de manera abierta.
Yo no he
dicho nada nuevo y el récord esta ahí. Solo
he querido denunciar a quien pueda interesar este diseño de poder que
acrecienta raíces y que podría convertirse en una dictadura invisible.
Si alguien debiera retar esta tendencia es sin duda la población silente
y muy especialmente la juventud. En
sus manos esta la última carta. Es
su tuno de jugarla para revertir ese mar de intereses.
Para esto yo someto cinco puntos a seguir que estoy seguro que iniciaría
la evolución de la democracia representativa hasta convertirla en democracia
participativa.
1) Falte un medio día al trabajo o al colegio y proceda a inscribirse en
el patrón electoral
2) No se afilie con ningún partido político u organización que
requiera su fidelidad proselitista.
3) No vote por candidatos con mas de dos términos en el poder ni vote
por los candidatos que más recaudos de campaña acumulen.
4) No descarte los terceros partidos y auspicie los candidatos
independientes.
5) Hable de este problema con sus amigos, pero nunca ejerza el fanatismo.
PS. Envíe
copia de este E-mail a cinco amigos que usted conozca que estén en edad de
votar.
Tomás
no vaciló en copiar el correo a varias docenas de recipientes que agrupaba en
un listado preprogramado de direcciones de e-mail a través del mundo.
Una vez terminó con esta gestión, procuró contestar el tal Kano
con una pequeña canción que recordaba de sabe quien donde.
A:
Kano
De:
DREAMER
Asunto:
Quien Dice
Quien
dice
que
el mundo no es para siempre
que
lo pague la gente que viene
aunque
sen nuestros propios hijos
Quien
dice
que
son pobres porque quieren
oportunidades
todos las tienen
pero
que no cuenten contigo
Quien
dice
la
democracia es solo un juego
donde
se impone siempre el dinero
para
que contar los votos
Quien
dice
que
no hay candidato perfecto
que
es muy relativo lo correcto
la
televisión lo ha dicho todo
Quien
dice
la
libertad no es para todos
serán
libres unos y atados otros
que
la igualdad es una ilusión
Quien
dice
que
lo que cuenta es el sistema
sea
de centro, derecha o izquierda
que
el mentir es una institución
Quien
dice
no
hablemos los temas duros
platiquemos
en cuartos oscuros
el
silencio vale mas que el oro
Yo
digo
prohibido
olvidar o callar
hagamos
resonar la verdad
aunque
se hagan los sordos
Sin
que nadie lo pudiese evitar la tarde se evaporó.
Junto con las ocho de la noche, llegó un bocinazo desde la calle que
anunciaba un esperado encuentro. Eugenia
prefirió sonar el claxon varias veces para notificarle que le había llegado su
hora a la cita. Tomás voló por la
casa terminando de vestirse y de calzar los zapatos.
Recogió sus cigarrillos, el encendedor y unos tantos pesos que rondaban
por la habitación. Antes de salir,
acicaló su cabello, se perfumó y cepilló sus dientes. No habían pasado sesenta segundos desde el primer bocinazo
cuando Tomás salía por la puerta revestido de una joven sonrisa.
Al
montarse en el auto fue recibido por un beso en la mejilla y un halago sobre lo
saludable que se veía. Tomás notó
cuan casual Eugenia había llegado y como su sencillez no reñía en ningún
momento con su gracia. Tomaron
el camino más conocido y se dirigieron hacia la legendaria ciudad colonial de
San Juan Bautista. Allí abundaban
los centros tertuliares que siempre han acompañado a inéditos afectos de esta
y de otras generaciones. Durante el
camino conversaron las amenidades de sus intereses mientras se arrancaron risas
mutuamente. También los acompañaba una música muy viva cortesía de una
radioemisora local que se jactaba de ser más chispeante que la misma Coca Cola.
Al
aproximarse al área de la vieja ciudad, se percataron de la evidente congestión
de trafico que los recibía. Rápidamente
actuaron para buscar estacionamiento entre las oscuras calles que dormían a
cuadras del epicentro de la vida nocturna. Recogieron
callejuelas desoladas y violentaron algunas señales de trafico para ubicarse lo
suficientemente próximos para poder llegar caminando hasta los centros
nocturnos. Sin persignarse ni
acogerse a precaución alguna, estacionaron el auto en un estrecho callejón
centenario que apenas se alumbraba por un desgastado farol. Aseguraron el auto con diversos aditamentos que variaban
desde cadenas que ataban el timón hasta una inteligente alarma electrónica.
Hábilmente se desmontaron del auto y comenzaron una apresurada marcha
para huir de la oscura incertidumbre.
De repente y de ningún lado surgió una figura delgada y tambaleante que
se les aproximó sin disimulo alguno. Ambos
consortes quedaron fríos por la imprevista intersección en la indefensa
tenebrosidad. Según se les fue
acercando pudieron divisar a un hombre profundamente lastrado por la droga y
obviamente necesitado de su cura cotidiana.
Ambos quedaron petrificados cuando el hombre increpó primero en una voz
muy ronca.
”Oye
Mano, yo soy el que cuida los carros en esta calle y son diez verdes, broder por
estacionarse en mi punto. ¿Tu me
dices?”
Eugenia ya estaba dispuesta a entregar el perdido cuando Tomás le
respondió enérgico al lúgubre personaje.
El
hombre recibió los cinco olvidando los diez y le respondió muy rimbombante.
“Yo soy Papo Covadonga, y
para cualquier cosa esta es la calle Concordia, mi calle, pana mío.”
La transacción quedó consumada sin mas palabras.
Así partieron ilesos pero con latidos a todo vapor.
La invasión de adrenalina les sirvió para apresurar el camino hasta el
núcleo de la vida nocturna. Durante
el trayecto se tomaron de manos y sincronizaron una avanzada hasta llegar a la
calle principal. Allí se
percataron que cada uno de los negocios cardinales rebosaban comensales que
esperaban turnos por entrar. El
bullicio era efervescente mas allá de la velada que la joven pareja perseguía.
Continuaron caminando de manos hasta llegar a un punto en que ambos
concurrieron explorar. Era un pequeño
y oscuro salón llamado “El Primitivo” que se presentaba como
alternativa a la erupción de publico que arropaba las tabernas principales.
Al entrar al rústico salón se encontraron con varios
niveles de arquitectura colonial. Caminaron
entre mesas, estrechos pasillos y desgastadas escaleras que conducían hacia áreas
algo privadas de la estancia. El salón estaba poblado de plantas colgantes y se alumbraba
con tenues velas capturadas en rojas copas.
La pareja se apoderó de una mesa y un par de sillas apretadas entre la
oscuridad y la música. Sin mucha
ceremonia fueron servidos con un par de tragos que Tomás ordenó.
Desde allí comenzaron a explorar el ambiente curtido de noches de
tertulias.
“El Primitivo”
era uno de los tantos puntos de reunión del San Juan Colonial que aglutinaba
los tragos y los buenos tiempos con una dosis de conciencia patria. Para esa tarea alternaba cantautores que sacrificaban sus
amanecidas gargantas y sus conciencias para deleites de los menos conformes.
Una joven dama llamada Paula Burgos amenizaba la velada desde una
esquina del salón sentada un una humilde silla de barra.
Le acompañaba solo su guitarra, su recia voz y una tibia copa de vino.
Su canto perfumaba el aire en una trova pintada de singulares
manifestaciones.
“Esta canción se la protesto a quien le caiga el
sayo. A los demás espero que les
guste. Se llama Canción de
Protesta.”
Una decena de acordes de calentamiento y Paula se
transformó en la portavoz lírica de sus ideas.
He
disparado versos
a
la izquierda del corazón
podrás
negar su estampa
pero
nunca su convicción
etiquétalos
si quieres
que
yo les sirvo razón
Veo
al humilde en la calle
y
me resisto a enmudecer
el
capricho de la escasez
que
casa a pocos con poder
y
destierra en el hambre
los
que se arriesgan a nacer
Aquí
esta
otra
canción de protesta
Aquí
estará
para
joder las mentiras
Aquí
la grito
para
ver si hace eco
Aquí
la vivo
latiendo
en mi voz
En
edificios de cristal
lapidados
en mármol
se
apandillan los gabanes
resolviendo
por contrato
quien
vive y quien muere
a
costa de sus honorarios
Que
barato es el sufrir
y
que cara es la verdad
quien
se ocupa por la suerte
de
los quedados atrás
dibujados
serán en cifras
sin
olor a humanidad
No
pretendo sermonear
con
ecos de conciencia
solo
soy un fantasma
perdiendo
la paciencia
en
un mundo alucinado
en
su propia inteligencia
Solo
quisiera respirar
esta
canción de protesta
donde
el argumento duele
sin
modas y sin etiqueta
sin
rendir tributo liviano
o
a fórmulas perfectas
Aquí
esta
otra
canción de protesta
Aquí
estará
para
joder las mentiras
Aquí
la grito
para
ver si hace eco
Aquí
la vivo
latiendo
en mi voz
Paula terminó con rasgados de compases de cierre
mientras se oyeron tibios aplausos desde la concurrencia que contaba con varias
docenas de trasnochadores. La
solista reclamó al público para que sugirieran algún tema para ella darle
vida. Sin pensarlo mucho, Tomás
invocó, “Para soñar”. Ese
número era uno de los favoritos en tales esferas y muy a tono con el
peticionario. La enérgica dama
atrapó el pedido y le dio vida inmediatamente después de cuatro acordes en
tono de do.
Para soñar
en un mundo mejor
cierra los ojos
y comienza amar
Para soñar
que reina el amor
reta a tu alma
a lanzarse a volar