Sesión IV – Relaciones del individuo con el sistema

 

1)     Relevancia de la interrelación positiva 

 

El Homo Sapiens es algo más que un animal social.  Mediante una fórmula conocida en el mundo natural, la especie humana ha logrado manifestarse mas allá de la suma de sus componentes.  Sin embargo, su potencial creativo, así como otros elementos propios de la especie, lo han colocado en la primacía del propio planeta Tierra.  Posiblemente, el elemento más obvio en la diferenciación del ser humano del resto de los pobladores del planeta es la interacción colectiva.  Nuestra especie se relaciona con el ambiente, con otros seres vivos y con otros seres humanos de una manera vigorosa, creativa, amplia y a veces peligrosa. 

 

Es primordial para cada persona que ejerza cierto tipo de liderazgo en la sociedad o la comunidad, el tratar de percibir de manera efectiva la interacción humana y sus repercusiones.  Por siglos la humanidad ha cometido errores y vicios sociales a la vez que ha demostrado su capacidad de crear y manifestar el bien colectivo.  Esta dicotomía de  energías propias de nuestra especie nos han traído a un momento en la historia donde somos capaces de maravillas y tragedias de dimensiones insospechadas.  Dado este privilegio, cada ser humano tiene el deber de influenciar positiva y activamente el bienestar de sus congéneres y del planeta en general.  Eso, por definición, nos hace a todos lideres de una manera u otra. 

 

2)     La lógica sistemática interdependiente

 

Como sociedad, la humanidad funciona emulando un sistema de partes interdependientes muy similar a un organismo vivo.  Estas partes interactúan en una relación de mutuo beneficio.  Parte de este beneficio es la capacidad de los individuos para delegar la conquista de las necesidades en otros individuos.  Ejemplos de esto son: un refrigerador abastecido de alimentos, la educación escolar de nuestros hijos y los sistemas de transportación que hoy disfrutamos.  Damos esos avances por garantizados sin interiorizar la interacción y el costo global necesario para conseguirlos.

 

Otro bien que podemos disfrutar de esta interacción es la responsabilidad limitada dentro del sistema.  De esta ventaja se deriva la especialización, los avances tecnológicos y parte de la certidumbre que hoy damos por universal.  Sin embargo, todas las bondades del sistema dependen de la participación y la aportación de cada uno de sus componentes.  Esta participación a su vez debe funcionar en una sincronía tal que los participantes puedan reconocer, respetar y regenerar a sus contrapartes, a la relación de interdependencia y al propósito del propio sistema.  Ciertos problemas humanos como la pobreza, la criminalidad, la contaminación y la guerra radican en profundos desbalances o inconsistencias del propio sistema.

 

Independientemente de las bondades o los vicios del sistema, este es la suma o exponenciación de las voluntades individuales de quienes lo integramos.  En pocas palabras, nosotros, los humanos, somos responsables del resultado de la propia interacción.  Por otro lado, para muchos existe una ilusión de impotencia, desapego y desafiliación con el resto del sistema.  Las personas que ejercen liderazgo de valores a distintos niveles de la sociedad no se acatan a esa percepción y por tanto reconocen que cada aportación cuenta de varias maneras.  La satisfacción propia, el efecto neto, el ejemplo ofrecido a otros y el factor de cambio se ponen de manifiesto cada vez que obramos concientizados del sistema y su interdependencia.

 

El liderazgo tampoco rinde su individualidad a los caprichos tribales del sistema.  Los individuos que ejercen liderazgo aportan ideas y valores originales tomando en cuenta una visión amplia de las funciones de causa y efecto.  Es decir, para que la sociedad progrese de manera balanceada, los lideres deben fomentar valores imaginativos, independientes y coherentes con la parte positiva de la interacción sistemática de la sociedad.  Manifestaciones como el vandalismo anárquico, el crimen organizado y el terrorismo se basan en lógicas que reniegan los posibles beneficios de esta interacción.   Debe haber un lugar mas allá de la apatía y más sosegado que la fuerza bruta donde el liderazgo aporte un factor de cambio basándose en valores superiores dentro de las posibilidades del sistema.  Busquémoslo en nuestras conciencias.

 

3)     El libre albedrío

 

El ser humano, como individuo, tiene la potestad de escoger, cuenta con el poder de la razón y acumula un legado de experiencias a través de su cultura.  Sin embargo, su desempeño, tanto individual como colectivo, abarca desde lo sublime hasta lo monstruoso.  Muchos proponen los elementos ambientales y hereditarios como estímulos a la variedad de comportamientos que la humanidad proporciona.  Pero más allá de esas dos variables, personas con similares culturas y familias suelen exponer frutos opuestos a retos semejantes.

 

Existen varias teorías que manejan la variedad de resultados que los humanos solemos exponer a situaciones equivalentes.  Dos de las interpretaciones mas difundidas han girado en torno a la dualidad humana y al caos circunstancial.  Es cierto que cada humano tiene el potencial de ejercer el bien y mal, es decir, de cierta forma, somos duales.  También es correcto afirmar que lo único imposible para el ser humano es el pronóstico exacto de sus propias posibilidades, es decir, el caos es parte de nuestra realidad.  Sin embargo, estas dos condiciones no pueden explicar con claridad porque una persona encuentra y devuelve al banco un saco con miles de dólares mientras otra persona lo arriesga todo para asaltar el mismo banco.     

 

Nuestra mejor respuesta a estos dilemas podría radicar en otra de las paradojas que nos definen.  Esta respuesta se le conoce como el efecto de Pigmalión, la profecía auto realizable o simplemente la autoestima.   La autoestima es un concepto que apenas lleva cuatro décadas en los libros pero que nos persigue desde el principio de los tiempos. Su relación con la variedad de respuestas humanas es la siguiente:  “Una persona responde a estímulos internos o externos en función de la percepción que tenga de sí misma y de la interpretación de su valor en relación con su propio medio ambiente”.   

 

Según esta tesis sicológica, la orientación que optamos en nuestras decisiones, depende mayormente del concepto que tenemos de nosotros mismos.   Igualmente el manejo de las condiciones del medio ambiente y la interpretación que le damos a los eventos externos dependen de la profundidad y las habilidades que poseemos para conocernos y apreciarnos a nosotros mismos.  A su vez y como causa reciproca, según respondemos a los retos de la vida, así desarrollamos la estima propia.  Por tanto, la autoestima, siendo causal y consecuencia del curso de nuestras propias acciones, define y se define del libre albedrío.   

 

4)     Los seis pilares de la autoestima

 

Uno de los libros que mejor revela la autoestima y su utilidad fue escrito por el doctor Nathaniel Branden, PH D.  Este libro llamado “Los seis pilares de la autoestima” es conciso y orientado a su aplicabilidad.  Aquí presentamos recuento o notas de este libro que ha ayudado a muchas personas en la consecución de mejores relaciones, éxitos personales y bienestar emocional.     

 

Autoestima      – Conocer en nuestro valor humano y vivir de acuerdo a este.

 

-                                             Establece una correlacionado directa con:

o                                                                   Racionalidad, realismo, iniciativa, creatividad, independencia, flexibilidad, tolerancia, mejoramiento, felicidad, benevolencia y cooperación

 

-                                             Es causa reciproca de las experiencias que la vida nos proporciona y de la imagen que tenemos de nuestra persona (La autoestima es a la misma vez productor y consecuencia de nuestros éxitos y fracasos)

 

-                                             La autoestima es transformable y varía con el tiempo y las circunstancias

 

-                                             Conduce a la salud mental desarrollando la confianza y respeto propio

 

-                                             Entiende la felicidad como algo posible y merecido

 

-                                             Es confundida a veces con las ilusiones de superioridad o falsa estima

 

-                                             Requiere aplicación - no es pasiva, intelectual o contemplativa

 

-                                             Los seis pilares de la autoestima son:

 

o                                                                   Conscientización

o                                                                   Aceptación

o                                                                   Responsabilidad

o                                                                   Convicción

o                                                                   Intención

o                                                                   Integridad

 

Conscientización -  Vivir activamente abierto a la realidad

 

Una persona ejerce conciencia cuando:

 

-                                             Posee una mente activa

-                                             Vive el presente sin perder el contexto más amplio

-                                             Maneja los hechos relevantes

-                                             No evade la realidad, aunque sea incomoda o dolorosa

-                                             Distingue los hechos más allá de las creencias y las emociones

-                                             Reconoce los objetivos propios

-                                             Reconoce el propósito de sus acciones

-                                             Solicita consultas externas para corregir situaciones

-                                             Persevera en entender la realidad aun en las dificultades

-                                             Está receptivo a nuevos conceptos

-                                             Está dispuesto a revisar viejos conceptos   

-                                             Identifica y corrige errores

-                                             Busca comprender y expandir la realidad externa

-                                             Busca descifrar las necesidades y las realidades internas

-                                             Entiende y analiza al mundo y si es posible, al universo

-                                             Conoce sus valores y sus raíces

 

Aceptación -  Reconocer el derecho a existir y su valor intrínseco

 

Una persona ejerce aceptación cuando:

 

-                                             Concede valides a su realidad humana

-                                             Acepta compasivamente lo bueno y lo deficiente en sí mismo, para así poder decidir sobre ello

-                                             Reconoce que la aceptación es prerrequisito para el cambio

-                                             Entiende que no se puede cambiar lo que mantenemos en negación

-                                             Visualiza que la aceptación es no evadir nuestro potencial, sino por el contrario, es despertarlo

-                                             Acepta su realidad incluyendo los factores personales como el contexto, la fisonomía, las emociones, los pensamientos y el privilegio de ser lo que somos

 

“El peor crimen que nos infligimos a nosotros mismos, no es aceptar nuestras limitaciones, es negar nuestras incalculables posibilidades por miedo a la viabilidad de las mismas.”  - N. Branden

 

Responsabilidad – Vivir de acuerdo a las relaciones de causa y efecto

 

Una persona ejerce responsabilidad en su vida cuando:

 

-                                             Permite convertir las metas en realidades

-                                             Presume que el poder está en su persona y no en las condiciones

-                                             Se impulsa a alcanzar sus logros

-                                             Mantiene la conciencia despierta

-                                             Sostiene un comportamiento constructivo

-                                             Toma decisiones oportunas

-                                             Engendra la acción necesaria

-                                             Maneja sus emociones

-                                             Se envuelve en relaciones positivas

-                                             Gobierna su tiempo

-                                             Encuentra y reparte felicidad

-                                             Crece en sus valores 

-                                             Vive, ama y crea desatado de miedos

 

Convicción – Honrar, mediante acciones, las necesidades y los valores propios

 

     Una persona ejerce convicción cuando:

 

-                                             Actúa opuesto a la timidez

-                                             Entiende la pasividad como un sabotaje

-                                             No evade la confrontación necesaria y justa

-                                             Evita la manipulación de los valores o demagogias

-                                             Vive sus valores auténticamente y sin fingir

-                                             Dignifica sus valores abiertamente

-                                             Se trata a sí mismo con respeto

-                                             Reconoce el alcance de sus ideas y sus acciones

-                                             Desafía la detracción y el conformismo

-                                             Adopta valores justos, inteligentes, maduros y necesarios

-                                             Desarrolla, trabaja, lucha y sustentas sus principios

-                                             Aprende, cultiva y persevera nuevos y mejores valores

-                                             Hace todo lo posible para convertir valores en realidades

-                                             Reconoce que la diferencia esta en cada aportación

-                                             Mantiene conciencia del contexto (Tiempo, lugar y persona)

-                                             Procede en interés del bien

 

Intención – Actuar de acuerdo a un propósito conciente

 

Una persona ejerce intención cuando:

 

-                                             Procede mas allá de las fuerzas del azar

-                                             Mantiene ideas especificas

-                                             Formula objetivos explícitos  

-                                             Persigue metas productivas

-                                             Se esfuerza de forma significativa

-                                             Se conduce encaminado a resultados

-                                             Vigila el producto de sus acciones

-                                             Hace las correcciones necesarias

-                                             No confunde sus metas con su autoestima

-                                             No arruina su autoestima por alcanzar sus metas

 

Integridad – conducir la vida en armonía con los propios principios

 

Una persona ejerce integridad cuando:

 

-                                             Vive sus propias ideas y estándares

-                                             Orienta sus creencias y acciones a sus metas

-                                             Hace lo que piensa y lo que dice

-                                             No traiciona sus convicciones

-                                             Evita la hipocresía

-                                             Sustituye sentidos de culpa por honestidad

-                                             No vive dobles estándares o esquemas

-                                             Siembra felicidad en sus propios actos

-                                             Acepta y se responsabiliza de vivir armonizado

-                                             Admite que no somos perfectos

-                                             Reconoce el proceso de desarrollo personal

-                                             Se ama a sí mismo dentro de su propio privilegio de existir

 

5)     El vendedor más grande del mundo

 

Cuando Og Mandino era un niño, su madre le leía libros para estimular su deseo por la literatura.  A muy corta edad, Og podía leer por su propia cuenta como si fuera un joven adulto.  Su madre continuó alimentando el deseo literario de su hijo manifestándole que algún día, Og Mandino sería un gran autor de libros.  Apoyado por su madre, el joven practicó escritura y participó en varias actividades relacionas en su vida de estudiante.  Cuando Og estaba terminando la escuela, recibió una beca para estudiar periodismo en la mejor universidad del país para dicha carrera.  Un par de semanas antes de comenzar sus estudios universitarios, la madre de Og cayó muerta en el piso de la cocina mientras le preparaba una comida a su hijo. 

 

El golpe para Og Mandino fue tan devastador que este abandonó sus planes de estudio, se enlistó en el ejército y marchó para la guerra.  Después de regresar de su experiencia militar, Og se casó, tuvo una hija y comenzó a trabajar como vendedor.  En esa profesión su vida giró entre el trabajo incesante, los múltiples viajes, el alcohol y una pobre autoestima.  Dado a años de desenfrenos, Mandino perdió su familia, su trabajo y comenzó a deambular por las calles.  Después de meses de desesperación, en una fría mañana, Og caminaba sin rumbo por la ciudad de Cleveland.  Fue entonces, cuando algo lo distrajo desde el escaparate de una casa de empeños. 

 

Era un revolver que tenía un costo de veintinueve dólares.  Mandino introdujo su mano el  bolsillo del pantalón y extrajo sus últimos treinta dólares.  En su mente planificó comprar el arma, marchar a un lugar solitario y terminar con su miseria de un disparo. A punto estaba de entrar a la casa de empeños cuando una helada brisa lo hizo estremecer de frío.  Og miró a su alrededor y divisó la librería de la ciudad.  Esta lucía como el único refugio posible a aquella brisa que arreciaba con lluvia helada en cada soplo.  Después entrar a la librería, Og Mandino no pudo resistir su apego por los libros. 

 

En pocos minutos, sus planes de suicidio quedaron pospuestos por la interesante lectura.  Luego de aquel día, Og regresó a continuar leyendo lo que no pudo terminar el día anterior.  El material seleccionado para leer mientras se ocultaba del frío y la miseria trataba sobre autoestima y mejoramiento personal.  Entre los libros leídos encontró uno sobre “Actitud Mental Positiva” de W. Clement Stone.  Og llegó a enterarse de que el señor W. Clement Stone era dueño de una compañía de seguros muy poderosa e innovadora.  Esta compañía basaba su éxito en la aseveración de cada persona tiene internamente el potencial para ser el mejor vendedor del mundo.  Og no tardó en contactar esa compañía y comenzar su carrera de vendedor una vez más.

 

Después de varios años, Og Mandino era un exitoso profesional en el giro de la venta personal.  Además, Mandino trabajaba a tiempo parcial como editor en la revista de la compañía llamada “Éxito sin limites”.  Ya con nueva carrera, otra esposa e hijos, Og continuó su apetito por los libros de autoestima y superación personal.  Un día en que los artículos de la revista no estuvieron completos, Mandino tuvo que escribir una columna para rellenar espacio.  Para su suerte, meses después en otra ciudad,  un editor de libros leyó su columna mientras esperaba en el despacho de su dentista.  Este editor lo contactó y le ofreció una oportunidad para escribir un libro.  De esa casualidad nació “El Vendedor Más Grande del Mundo”, libro que rompió todos los records de venta para su época.

 

Cuatro años habían pasado desde su gran éxito y una empresa pidió comprar los derechos del libro por una cantidad millonaria sin precedentes.  Mandino cerró su contrato en la oficina principal de la casa editora en Manhattan.  Luego de su más grande venta, Og salió del edificio y se dirigió caminando a su hotel.  Dado a una ventisca fría y lluviosa, Mandino tuvo que tomar refugio en la primera puerta abierta que encontró.  Era una pequeña capilla que permanecía prácticamente desolada.  El ya famoso autor, caminó hasta el altar, se arrodilló y sin poder evitarlo, comenzó a llorar.  Allí, en la cúspide de su carrera y su vida personal, Og Mandino, dialogó íntimamente con su fallecida madre.