
Es difícil para mí narrar emociones sin incurrir en los sentimentalismos del ego. De la misma forma es difícil callarlas o virarles la cara sin sentirme asesino. Después de todo son parte de mí y de mi turno existencial. Algunas veces he vertido estas mismas vibraciones sobre noches bebidas y papeles electrónicos. Para esto he utilizando los reducidos sustantivos, verbos, adverbios y adjetivos que provee el dialecto y mi torpe manera de alinearlos en oraciones subdesarrolladas.
A
veces especulo que el sánscrito me hubiese provisto de mejores sinónimos y que
el lenguaje de dos amantes sordomudos con la luz apagada supliría sensaciones
más completas. Quizás de aquí a varios
miles de años ya no harán falta las palabras para manifestar estas faenas del
sentir. Aunque me arriesgo a aseverar de
que no importa el recurso a usarse, siempre quedará insuficiente para expresar
el dictamen de una emoción. Así que me
perdonan mis escritos desde el pecho así como ellos me han perdonado por
haberlos traído a este mundo de palabras impotentes.
Algunos
de mis escritos los he cargado desde hace años mientras otros los he perdido
por las ineptitudes de mi propia manera de vivir. Para estos últimos, ofrendaré una mención
póstuma y una semblanza panegírica a su breve incursión por el reino de las
conjeturas manuscritas. Sin más aquí les
presento mis escritos desde el pecho.
Les ruego que los traten misericordiosamente ya que estos están
compuestos básicamente de sentimientos y por tanto son muy susceptibles a la
insensibilidad.
Letras compartidas
– Ensayo (extraviado)
El areito del
atabey – Cuento (extraviado)
Éxtasis en el
averno – Cuento (extraviado)
Entrevista a
Don Guabairo – Drama (extraviado)
Homenaje a
Bernardo – Cuento Escrito Nuevo
El Flamboyan –
Ensayo Escrito Nuevo
Cuando un
puertorriqueño no vota – Ensayo Escrito Nuevo
Mis hemisferios – Ensayo (extraviado
completamente)
Los recuerdos de Bernardo – Cuento (En
proceso)