
Manual para los Boricuas
que se Mudan al Estado de la Florida
Vivo convencido de que ser puertorriqueño es
un privilegio del que debo sentirme agradecido.
Desde que llegué a la Florida esta facultad de manifestarme orgulloso de
mi puertorriqueñidad me ha brindado grandes satisfacciones y me ha otorgado un grado
mayor de profundidad en mi propósito existencial. En Puerto Rico esta circunstancia de ser
boricua es la condición natural para la mayoría de nosotros. En cambio para los jíbaros, que como yo hace
algunos años, se integran a este hermoso estado de la Florida, existe cierto
nivel de incertidumbre y de conflicto.
Quizás nuestros compatriotas que llegan de New
York y de otras latitudes norteñas están un poco más
diestros en estas lides de ser minoría en patio
ajeno.
Si por mis ilusiones fuese, a cada boricua
que llega a la Florida con intenciones de establecer su nueva residencia, le
entregaría un pequeño panfleto de orientación.
Este documento lo titularía “Manual
para los Boricuas que se Mudan al Estado de la Florida”. En el manual le copiaría la información de rigor
acerca de las agencias gubernamentales del estado, de las organizaciones
boricuas locales y de un par de buenos lugares para comer. También allí le daría una libreta de descuentos
que incluyan ofertas para los parques de Orlando y para los Clubs
de Miami Beach.
A muchos boricuas nos gustan esas cosas.
Sin embargo, el verdadero mensaje de tal documento lo colocaría por
triplicado en las páginas centrales. Les
sugeriría sin más explicaciones que colocaran una de las copias en un lugar visible
de sus casas y otra copia en sus centros de trabajo. La última copia estaría disponible para
portarla donde cada cual entienda que la conciencia propia la pudiese repasar a
cuando fuese necesario. El texto de esta
página triplicada declararía lo siguiente:
1)
De el ejemplo – Camine sus propias palabras y
sus ideales. Viva a la par de sus capacidades en el plano familiar,
comunitario, nacional y espiritual.
Busque mejorar sus condiciones de vida y la de sus vecinos. Trabaje,
aprenda, disfrute y enseñe en cada minuto de su privilegiada oportunidad. Sea feliz y ayude a los demás a encontrar la
felicidad.
2)
Sienta orgullo – Viva agradecido de ser
boricua. Entienda que es un privilegio
portar esa credencial que le brinda su carácter latino sin requerimientos
mayores para vivir en este lugar.
Declare su puertorriqueñidad sin miedos y sin rubores. Cultive este valor de manera progresiva, balanceada
y positiva. Procure que su orgullo sea contagioso.
3)
Combata el discrimen - No permita que lo menosprecien
por su origen. Denuncie y luche por
corregir el discrimen contra usted y contra otros. Busque orientación acerca de sus derechos
civiles. Eduque a los que por ignorancia
discriminan y combata a las manifestaciones de odio. Cobije a otros grupos étnicos en una actitud
de hermandad e igualdad.
4)
Participe del proceso político – Entienda los mecanismos
políticos representativos y participativos en el orden local, regional, estatal
y nacional. Acepte y amplíe su
participación en los procedimientos políticos y electorales. Fomente la participación de otros
puertorriqueños y sobre todo entienda que
votar en cada elección no solo es un derecho, es un deber.
5)
No ataque a los suyos - Evite el tribalismo
divisorio. Fomente la comunicación y la
armonía entre los propios boricuas. No
levante barreras entre puertorriqueños por razones de origen, geografía,
ideologías, posición económica o nivel
educativo. Hable positivamente de su país, de su gente y de nuestras
comunidades.
6)
Reconozca nuestra aportación.
Entienda que Puerto Rico no solo es Ricky Martin y Tito Trinidad. Evoque también a Clemente, a Hostos, a Albizu, a Rafael
Hernández, a Raul Juliá, a Llorens Torres, a Muñoz y a los cientos de puertorriqueños
que han hecho y siguen haciendo historia en los campos del deporte, del
pensamiento, de la política, de las artes y de la cultura. Reconozca sobre todo, que por cada uno de
estos boricuas, existen miles que día a día continúan dando aportaciones de
todo género.
7)
Contribuya en su comunidad - Participe y auspicie los
eventos boricuas. Aporte para que la
comunidad puertorriqueña alcance sus sueños y crezca positivamente. Busque ampliar la solidaridad y la calidad de
nuestros esfuerzos de ser boricuas primero.
Entrelace y amplíe sus aportaciones puertorriqueñas con las actividades
de las demás entidades y componentes de nuestra sociedad.
8)
Establezca enlaces - Evite aislarse y abra una puerta a nuevas
experiencias y las relaciones comunitarias.
Ayude, comparta, disfrute y crezca en su hermandad con otros boricuas de
su área geográfica y de otros lugares o ciudades. No se olvide de la gente de la isla. Visite, escriba, llame e invite a otros
puertorriqueños. Fomente a que ellos se conozcan
entre sí.
9)
No se limite a boricuas
solamente -
Amplíe sus relaciones y aportaciones a las demás comunidades o grupos étnicos. Ayude a los que necesitan y reconozca las
virtudes de quienes lo merecen sin importar su origen o clase social. Fomente las interrelaciones comerciales,
sociales, culturales y personales entre su grupo y otras comunidades que
comparten necesidades y deberes similares.
Recuerde siempre que el hecho de ser boricua es una circunstancia dentro
de nuestra participación y colaboración en este país y que somos, sobre todo y
primeramente, parte de la familia humana.
10)
Pase la voz – No tenga miedo. Comience por su propia familia, luego con sus
boricuas cercanos y trate de llegar tan lejos como sus realidades le
permitan. Sea una fuente del mensaje
positivo de ser quienes somos y de lo mucho que podemos aportar en esta
sociedad. Y nunca olvide que lo más
importante en este proceso de pasar la voz es; dialogar primero con nuestra
propia conciencia.