Letras compartidas
(Fragmento de ensayo extraviado)
A
mis amigos, humildemente brindaría líneas especiales de un alguien que aunque
procede en el ir, siempre estará con ellos.
Enmarcaría un décalo simple proseguir pero de urgente letra. Se lo recitaría no como un iluminado Moisés,
sino como un hermano que rinde su diezmo en pequeñas reverencias patrias.
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Nunca niegues lo que eres, Boricua. Viste tus colores con orgullo y desfila ante
la vida con la frente erguida.
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No justifiques tus debilidades diciendo que los
puertorriqueños somos así. No achaques
tus desesperanzas a nuestra esencia de
pueblo.
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Busca, honra, fomenta y cultiva tu verdadera
historia, la parte dignificante de tu cultura y tu mestiza raza.
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Cuida a tu Isla como a un templo, guárdala a
las futuras generaciones y no la vendas al foráneo ausente.
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Mantén con vida las playas, los ríos, los
campos y los sagrados bosques para que te cobijen en tu esperado otoño.
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Honra los lugares, los próceres y las efemérides
de la patria. Muy especialmente aquel
pequeño pueblo que nos llama cada veintitrés de septiembre.
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No niegues al pueblo nuestro que habita en las
latitudes norteñas pero que todavía comparten la sustancia Borincana.
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Acepta y comparte con el que llega a la isla en
busca del calor de un hogar para su prole y repele al que viene solo a saquear
lo que nos queda; Sea esto tierra,
cielo o dignidad.
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Enséñale a tus hijos lo hermoso y necesario de
ser un buen puertorriqueño. Procura que
recuerden siempre; que la Patria es el lugar donde moran sus corazones y no
donde se nace, se vive o se muere.
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Pide a los tuyos que al finalizar tu viaje te
devuelvan a tierra Borincana y que cobijen tus restos únicamente con el
estandarte mono estrellado.