Yerbabruja

Autor: Juan Antonio Corretjer

Caminando por el monte

vi acercándose una estrella.
Yerbabruja me ató el pie.
Sentí pesada la lengua.
 
Debajo de los anones
un arco lanzó su flecha,
que era rastro luminoso
de cucubano o luciérnaga.
 
Seguí andando, seguí andando 
sin saber rumbo ni senda.
 
A un claro de seboruco
llegué al fin.
Froté la muesa y aspiré el humo sagrado
que hace la boca profeta.
 
¡Bateyes del Otuao
para la danza guerrera!
 
Tú gritaste, ¡Manicato!
Y yo encima de la puerta
cuando la noche acababa
colgué mi collar de piedra.