Lamento borincano
Autor: Rafael Hernández
Sale loco de contento con su cargamento para la ciudad
ay! para la ciudad.
Lleva en su pensamiento todo un mundo lleno de felicidad
ay! de felicidad.
Piensa remediar la situación del hogar que es toda su ilusión sí!
Y alegre, el jibarito va,
pensando así, diciendo así,
cantando así por el camino.
Si yo vendo la carga mi Dios querido,
un traje a mi viejita voy a comprar.
Y alegre, también su yegua va,
al presentir,
que aquél cantar
es todo un himno de alegría.
Y en eso le sorprende la luz del día,
y llegan al mercado de la ciudad.
Pasa la mañana entera
sin que nadie pueda su carga comprar,
su carga comprar.
Todo, todo está desierto
el pueblo está muerto de necesidad,
de necesidad.
Se oye este lamento por doquier,
en mi desdichada Borinquen, si.
Y triste, el jibarito va,
pensando así, diciendo así,
llorando así por el camino.
Qué será de Borinquen mi Dios querido!
Qué será de mis hijos y de mi hogar!
Borinquen, la tierra del Edén
la que al cantar el gran Gautier
llamó la Perla de los Mares.
Ahora que tú te mueres con tus cantares,
déjame que te cante yo también,
yo también.