
Juan A. Corretjer
Por seguir una estrella
ahora me despido,
con mucha tristeza.
¡Dios te salve, lirio!
Me
lo dejé todo
en
la lejanía.
Hasta
la poesia
le
di con el codo,
viviéndola
a mi modo
de
trueno y centella.
La
mañana bella
me
encontró despierto
y
hasta hubiera muerto
por
seguir la estrella!
En
el horizonte
otra
vez asoma.
Me
voy a la loma.
Me
vuelvo al monte.
Pues
soy el sinsonte
que
siempre yo he sido.
Cuando
al estallido
de
un tiro en la palma.
Lo
llevo en el alma…
Ahora
me despido.
La
flor del destino
la
llevo en la oreja,
y
es flor que no deja
torcer
el camino.
Yo
soy peregrino
por
roca y maleza.
De
una sola pieza
me hicieron
de ausubo.
La
cuchilla subo
con
mucha tristeza
¿Qué
será en el mundo
lo
que va a pasar?
¿Qué
me hace la mar
si
en ella me hundo?
Siento
en lo profundo
como
ardiente cirio,
ajeno
martirio
la
pluma quemaba
y
el libro se acaba.
¡Dios
te salve, lirio!