De Ciales Soy

 

Juan A. Corretjer

 

Corría por la bajura.

Flechaba el sol en mi frente.

Hembra, ¡juy! ¡que sol ardiente!

¡que sol ardiente en la altura!

Ni una sombra en la tortura

de cristal resplandeciente.

Ni una nube en la vertiente

del cenit puertorriqueño.

pero tu amor fue beleño,

sombra, y agua de la fuente.

 

A solas y a ciegas iba.

¡Mi carbón de Cordillera!

¡Diablo de mi enredadera

sauce abajo y palma arriba!

Trueno que noches derriba

en guazábaras de sombras.

Pero ya mi labio nombra

tu sílaba matutina,

y el agrio Zemí se inclina

y Camuy, joven, se asombra.

 

Te encontré, Loarina un día.

Mira si estaré contento

que al ciclón de barlovento

le encaro la fuerza mía.

La lluvia, ¡que lluvia fria!

Y el viento ¡que ventoleras!

Pero si en casa me esperas

hasta casa he de llegar.

¡Turey! ¡Me has de guiar

entre riscos y laderas!

 

Soy como el potro cerrero

que la jáquima resiente. 

Yo soy como aquella gente

que se alzó con El Leñero.

De Ciales soy. Soy del fiero

riñón de la serranía.

Fíjate tú si querría

jurutungos y escotero.

Repara lo que te quiero

que te doy lavida mía.