Antologia de

La Salsa Clásica de los Setenta

         

Durante la década de los setenta, tanto en Puerto Rico como en New York, un genero musical muy movido y de raices afro antillanas se impuso ampliamente.  Desde entonces  la historia musical del pueblo latino de estas comunidades no ha sido la misma.  Aquella modalidad de la música latina es la que hoy se le conoce como “Salsa Clásica”.  Esta potente música repercutió en casi todos los paises de América Latina y estableció las bases para muchos otros géneros y variantes que hoy pueblan nuestro repertorio popular.

Mi propósito con esta modesta y limitada antologia es el compartir con ustedes mi admiración por la forma del genero, sus interpretes y las canciones que me hicieron compañia durante aquella época y que todavia hoy disfruto.  Tengo que admitirlo.  Soy mas algo mas allá que un admirador de la Salsa Clásica.  Soy un confeso salsero, un salsófilo empedernido, un salsómano compulsivo o como dicen en mi pueblo de Carolina en Puerto Rico, un “cocolo” del corazón del rollo.

Es por eso, que compilar y compartir esta pequeña muestra de canciones y semblanzas es para mi como rumbear, descargar y sonear a plenitud.  Pero al igual que la salsa, mi tarea a pesar de ser sabrosa, es compleja, indócil y multifacética.  Trataré desde mis modestas capacidades exhibir una coyuntura particular de la amplia historia musical de mi isla y de mi pueblo grande, América Latina.   

Comenzaremos por definir Salsa como un género musical caribeño el cual, como toda manifestación cultural, no nació en un vacio.  La Salsa goza de un linaje corpulento que trataré de describir en menos palabras de las que merece. 

 

Breve Historia de la Salsa Clásica

Mi historia va a comenzar desde muy lejos en el tiempo y espacio, asi que se me agarran de la lectura por un ratito.  Durante los siglos XVI al XIX llegaron desde África miles de esclavos a trabajar las plantaciones europeas y criollas de lo que entonces se le conocia como “Las Indias Orientales”, hoy “Las Antillas”.  Cada potencia esclavista comerciaba su carga humana desde una serie de puertos particulares en África.  Es por eso que los esclavos de Haiti, Brasil, Jamaica y Cuba procedian frecuentemente de distintas latitudes y reinos africanos.  Muchos de los esclavos que España secuestró para las duras tareas de las plantaciones antillanas procedian del África centro y este.  Esta es una zona costera comprendida hoy por una docena de paises desde Senegal hasta Nigeria.

Lo importante de este dato histórico es que por cosas del destino esta inmensa porción de África contenia entre otros grupos étnicos a “El Reino de Oyo” o mejor conocido por “El Pueblo Yoruba”.  Por siglos, los esclavos eran reprimidos de usar su idioma o desplegar sus tradiciones como medida de sometimiento.  Por una combinación de factores que no vienen al caso, los esclavos caribeños de las colonias españolas conservaron parte de su esencia combinando su religión con la del terrateniente.  En Cuba, por ejemplo,  surgió una fraternidad secreta llamada Abakuá, dedicada a ejercer las costumbres religiosas de los descendientes Carabalis.  De mezclas de lo español y lo afro germinó el sincretismo religioso que hoy se conoce como “Santeria” o “Palo”. 

Los Yorubas, que contaban con mas de 400 deidades, disfrazaron muchas de estas con las figuras del santoral cristiano y desarrollaron una mezcla de rituales africanos con los sacramentos católicos permitidos.  Uno de los rituales más trascendentales en la religión africana siempre ha sido la música sacra. (“Al fin llegué a la música”.)  Esa música dominada por cadenciosos y tenaces ritmos de tambores, cánticos metafisicos y atrevidos movimientos corporales fue durante siglos el único enlace entre miles de coloridos seres y su real cosmos. 

Después de la abolición de la esclavitud, muy paulatinamente, las usanzas africanas que sobrevivieron la opresión se entrelazaron con la cultura popular criolla.  En Cuba de finales del siglo XIX se crearon hibridos musicales populares con una eminente influencia africana.   Estos ritmos “de salón y de solar” fueron las claras bases para la rumba, el mambo, la charanga, la conga, el danzón, el son, la guajira y quien sabe cuales más.  La entrada de los ritmos cubanos en la música popular de Puerto Rico llegaria décadas después aunque en la Isla del Encanto florecieron la bomba y la plena como vertientes muy similares.

Para mediados de siglo XX, interpretes como Beny Moré, Joe Curbelo, Arsenio Rodriguez, El Trio Matamoros, Chano Posso, Machito, Mario Bausa, Perez Prado y muchos otros cubanos, hicieron carreras musicales muy exitosas exponiendo, desarrollando e interpretando los ritmos afro cubanos en el mercado popular.

       

En plena década de los cincuenta, esta tendencia a cubanizar los ritmos encontró tierra fértil entre los puertorriqueños y otros inmigrantes latinos de New York.  Esta preferencia   prosperó a la vez en Puerto Rico, vinculando también los ritmos afro caribeños locales a la modalidad popular.  Tito Rodriguez, José L. Moneró, Tito Puente,  Noro Morales, Mon Rivera, Lito Peña y Rafael Cortijo son algunas de las muchas orquestas puertorriqueñas que le dieron vida a los ritmos afro cubanos en ambas latitudes.

      

En la década de los sesentas ya la música afro cubana empezó a comercializar sus variantes con el nombre de Salsa en el mercado de New York.  Muchos de los grupos de salsa fueron representados por las casas disqueras Tico y su división latina, Alegre Records.  Esa incubadora de leyendas tenia en su personal a Johny Pacheco, Tito Puente, Celia Cruz, Joe Cuba, Charlie Palmieri, Eddie Palmieri, Ismael Rivera, Santos Colón, Vicentico Valdes, Rafael Cortijo, La Lupe, Pete Rodriguez y Richie Ray.   No solamente Alegre fue el sello más progresivo en la música latina de entonces sino que acostumbraba a grabar con escogidos de estrellas como “Tico All Stars”, “Cesta All Stars” y “Alegre All Stars”.

Si por eso fuera poco, esa casa disquera grabó regularmente con una constelación de músicos del calibre de:  Victor Paz, Bobby Rodriguez, Barry Rogers, Jimmy Sabater, Ray Barretto, Israel "Cachao" López, José "Chombo" Silva, Kako, Louie Ramirez, Willie Rosario, Yayo “El Indio”, Chivirico Dávila, Héctor Perez (También conocido como Héctor Lavoe), Cheo Feliciano, Bobby Cruz, Sonny Bravo, Nicky Marrero, Bomberito Zarzuela, Adalberto Santiago, Camilo Azuquita, Mario Bauzá, José Mangual, Carlos "Patato" Valdez, Vitin Avilez, Pupi Legarretta, Chamaco Ramirez, Mongo Santamaria, Rafael Itier, Mon Rivera, Roberto Roena, Martin Quiñones, Paquito Guzmán, Andy Montañés, Pellin Rodriguez y decenas que sin duda me olvido mencionar.

Esa misma formula aglutinadora de estrellas sirvió de diseño para una empresa conocida como Fania Records fundada en 1964 por Johny Pacheco y Jerry Masucci.  Esta compañia que en sus origenes fue muy modesta, logró adquirir a otros siete sellos disqueros entre ellos Tico, Vaya, Alegre y Cotique.  Como si las estrellas legadas por las adquisiciones fuesen poco, la Fania añadió varias nombres destinados a brillar como Bobby Valentin, Papo Lucca, Pete “El Conde” Rodriguez, Willie Colon, Larry Harllow, Tommy Olivencia, Ismael Miranda, Justo Betancourt, Rubén Blades, Yomo Toro entre  otras luminarias.

Uno de los fenómenos de que más nombre le ganaron a Fania, fue su orquesta insignia, The Fania All Stars.  Este concepto de estrellas, tomada de sus antecesores en Tico y Alegre, efectuaron resonadas giras artisticas y llegaron a filmar varias presentaciones que culminaron en peliculas.   La más significativa de esas peliculas fue Our LatinThing o Nuestra Cosa como se le tituló en español.

                        

Our LatinThing” fue un documental filmado tanto en un club de New York llamado el “Cheetah” asi como en las propias calles del barrio boricua de dicha ciudad.  La pelicula salió al mercado en 1971 y aunque no representó un significativo éxito taquillero o artistico, le sirvió de vehiculo a la salsa más energética que se habia conocido hasta entonces.  Asi se reveló la salsa de los años setenta, la salsa dura o salsa clásica como hoy se conoce. 

A partir de ese momento emergió una fanaticada que aun hoy sigue a los integrantes de dicha agrupación.  Si mal no recuerdo, los músicos en dicha pelicula fueron: Ray Barretto, Willie Colon, Larry Harlow, Johnny Pacheco, Roberto Roena, Bobby Valentin, Santos Colon, Hector Lavoe, Pete 'El Conde' Rodriguez, Adalberto Santiago, Bobby Cruz, Jose 'Cheo' Feliciano, Ricardo Ray, Reynaldo Jorge, Roberto Rodriguez, Barry Rogers, Yomo Toro, Orestes Vilató y Hector Zarzuela. 

Durante varios años esta modalidad de salsa donde abundaban las descargas y los ritmos fuertes gozó del favor del público hasta el grado de la comercialización.   Pero debido a los propios excesos comerciales y al advenimiento de otros tipos de música como el rock, el merengue y el pop, la salsa fue gradualmente desapareciendo de la radio y del corazón del pueblo.  Para agravar la situación de los ritmos afro cubanos, una versión de la salsa aguada y carente de vigor ocupó su lugar en el mercado musical.  Esta salsa monga o salsa romántica es un engendro parecido a la balada y muchas veces es interpretada con pistas grabadas y ritmos generados en computadoras.  “¡Eeaahhrrr!”  

Recientemente, debido a la insistencia de próceres de la salsa como Tito Puente, Eddie Palmieri, Poncho Sánchez y Cachao, se abrió paso una vertiente distribuida como “Latin Jazz”.  Esta es una versión instrumental los ritmos afro cubanos, ejecutados con gran calidad en la instrumentación y fidelidad en las formas ritmicas.  No obstante, miles de fanáticos, como yo, de la raiz de la mata, seguimos a bandas, que a pesar de toda critica, se atreven a tocar la salsa como es, con el corazón y sin ritmos de electrónica atenuada.  Esta fanaticada, contrario a toda predicción, es cada vez esta más impetuosa y refleja una presencia muy significativa en Europa, las Américas y por supuesto al Caribe.

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Adopción Boricua de la Salsa

El concepto de la salsa como música preponderante de los puertorriqueños sin duda caló hondo en la psiquis social de los boricuas de la época de los setenta.  Esa era de excesos revestidos en ingenuidad, abundantes tribulaciones sociales y precipitados cambios sirvieron de abono para la atrevida forma musical.  La salsa de los setenta ha representado al boricua como un ente insumiso, atrevido y colorido a la vez que le ha acentuado su inminente herencia africana.    

Los nutridos elementos santeros y las estampas de un pueblo representativo de una cultura mestiza en su pasado y su destino, dieron a la salsa una potencia autóctona en el público puertorriqueño.  Esto es asi aunque la salsa es germinada de ritmos y tradiciones de la antilla mayor.  Por eso me atrevo yo a decir que la salsa es cubana de nacimiento, pero boricua de crianza. 

La energia que la salsa ha repartido entre el pueblo boricua ha sido “aché” para una vasta gama de representaciones creativas que han visto luz en Puerto Rico, New York y otras comarcas retoñadas por borincanos.  Sus sabrosas descargas, sus ingeniosos soneos y la actitud litigante de las melodias han fortalecido al pueblo por el pueblo mismo, le han levantado la frente cuando falta ha hecho y le han abierto camino por lugares insospechados.  Los boricuas han sido desde entonces los espartanos de la salsa, los querendones del sabor, los embajadores de la letra de los santos y uno de los pueblos musicalmente más candente que ha conocido la humanidad.  

A este humilde discernir músico-social solo quisiera agregar tres puntos.  Primero, si se fijan, no he hablado todavia de bailar.  Esa es otra antologia de por si.  Segundo, debo enfatizar que en la producción salsera de hoy, las fronteras internacionales, culturales y mentales que imperaban en los setenta son cada vez más irrelevantes.  Y como último punto, no puedo mas que agradecer de espiritu, alma y corazón a Cuba y a su pueblo por compartir el tesoro cultural de su música conmigo y con mi pueblo.

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Arquitectura de la Salsa Clásica

Para analizar la estructura de la salsa clásica tengo que dividir mi explicación en cuatro renglones: los ordenes musicales originales, los grupos musicales, la forma de las canciones y el carácter energético o “Sabor” de la salsa.  Primero, el concepto Salsa como genero musical es un pronombre creado en New York para comercializar los grupos que fusionaban elementos norte americanos con la música cubana.  De igual manera se crearon fusiones parecidas que no prevalecieron como el Latin Soul y el Boogaloo.  Debido al la fuerza y a la historia cultural de la rumba y el son montuno, la salsa brilló con luz propia permitiendo una formula con ciertas ligerezas modernistas pero conservando su esencia afro cubana.

El abolengo de la salsa viene del siglo XIX como mencione anteriormente.  En aquel tiempo, una serie de amalgamas entre la contradanza española, e instrumentos criollos dieron vida al Danzón Habanero.  Esta versión “cróele”, rápido adoptó más elementos africanos hasta generar el Son de la región de Oriente.  La Rumba llegó como la adaptación africana de un género musical gitano del mismo nombre.  La Rumba a su vez se dividió en tres vertientes; el Yambú, el Guaguancó y la Columbia.   El Yambú y la Columbia son versiones copiosamente africanizadas y ejecutadas a ritmo de tambores o cajones.  El Guaguancó, por otra parte, tiene una estructura más adaptable a combinaciones populares con sus primos el Son y el Danzón.  La Salsa esencialmente recoge los elementos ritmicos del Guaguancó y del Son, y los formula en la estructura  esgrimida por el Danzón.  Esa estructura la explicaré en el tercer punto, las canciones.

El segundo elemento en la salsa es el grupo musical llamado conjunto o combo.  Fueron distintos las combinaciones pero todas ellas muy parecidas.  Algunas variaciones como charangas, septetos y sextetos no tuvieron arraigo y cedieron a la complejidad del combo y el conjunto.  Un conjunto cuenta con elementos más tipicos como un tres (“Cuban Guitar”) en su plantilla y el combo es mas a la usanza del “jazz” o el “blues” norteamericano.  En ambos, la percusión es armada con un conguero, un timbalero y bongosero que ejerce de cencerro (“cow bell”)  durante gran parte del tiempo. 

El bajista y el pianista le adhieren el “montuno” a los ritmos para resultar en ese sonido tan caracteristico y delicioso de la salsa.  Luego los vientos o “brass section” disponen de distintas de combinaciones de trombones, trompetas, saxofones.  El sonido particular de cada combo viene de la selección de vientos que integran en su molde.  Un ejemplo de esto es la “sonora” que agrupa a cuatro trompetas solamente.  Hay combinaciones que añaden violines, flauta y vibráfono para darle un sentido más tipico cubano.

Otro componente eminente de estos combos es el juego de voces.  Dado la forma en que se presenta la salsa, gran parte de cada canción es un alternar entre un coro o estribillo ejecutado por dos o más músicos y el soneo o pregón.  Si nos remontamos a las ceremonias musicales en África, el coro representa al pueblo que repite un himno mientras el sonero es el mensajero de la tribu.  Los cantantes del coro son utilizados a veces para la percusión menor como la clave y las maracas.  Sin embargo, el indiscutible arte está en el sonero.  Este cantante solista tiene la encomienda de llevar el débito semántico en forma improvisada entre estribillo y estribillo.   Y por si esto fuese poco cada pregón debe ser presentado en armonia con la clave o el tiempo (3/2) de la salsa, destreza muy dificil por cierto. 

Como tercer elemento de la salsa está la canción o el número.  Como mencioné anteriormente, la salsa se representa como un guaguancó montuno, como un son montuno o como otra variante parecida.  Estas piezas modernizadas en su instrumentación emulan las estaciones de un danzón. ¿Que es eso?  Pues que comúnmente, al igual que un Danzón,  la salsa se divide en las siguientes partes en su estructura:

Paseo – Introducción corta e instrumental pero exclusiva de cada canción.  Su propósito es advertir a las parejas de baile la pieza que se va a ejecutar.

Tema – Canción sencilla donde por lo general no incluye muchas estrofas.  Un par de estrofas con estructura en su rima de A-B-C-B  o  A-B-C-B-D-B  es un caso muy repetido.  Otra modalidad es el uso de la décima en ciertos números más cubanizados.  La décima cuenta con una con rima más sofisticada de A-B-B-A-A-C-C-D-D-C.  Los temas pueden manifestar desde mensajes de conciencia social hasta cualquier incoherencia.  Sin embargo los argumentos más utilizados son: la herencia cultural (boricua, africana o cubana), el amor en todas sus manifestaciones, la música latina de por si y el apetito por el baile y el festejo.       

Soneo – Combinación de coro y pregón durante un montuno muy pegajoso que reafirma la idea central del número.  Esta es la parte principal de la salsa contrario a otros géneros que reserva esa responsabilidad al tema.  El soneo es una de las partes mas apreciadas por la mayoria de los salseros y el lugar donde emergen las leyendas del canto.  

Mambo – Intervenciones melódicas y escritas o improvisadas donde tanto los vientos como la percusión ejecutan.  Es aqui donde los músicos instrumentistas tienen la oportunidad de manifestar sus habilidades.  Se le llama moña cuando elaboran los vientos y se conoce como descarga cuando se luce la percusión, el piano o el bajo.  El mambo es la parte más atrayente y particular de la salsa.  Estos mambos pueden intercalarse con varias sesiones de soneos durante el número.   

Cierre – Muy similar al paseo pero con la misión de terminar la pieza. 

Por cuarto y último elemento me queda dilucidar el sabor o la energia contagiosa de la salsa.  Tarea aventurada por cierto.  Durante cada una de las interpretaciones salseras rige un tiempo de 3/2.  Esto es asi para cada barra del pentagrama, para cada estribillo, para cada pregón y para cada linea del tema.  Este omnipresente compás es el pegamento que une las particulas de prácticamente toda la salsa caribeña.  Esa señoras, señores y todos los demás es la tan mencionada clave.

Pero la clave es algo mas allá que contar el tiempo.  La clave hay que sentirla, vivirla y hacerla parte de uno para poder concebir la belleza de la salsa.  Esto parece ser una declaración atrevida pero tengo mis argumentos.  Quien haya visto a un alemán o a un norteamericano anglo bailando salsa notará que les falta algo.  Podrán saber los pasos del baile a perfección e inclusive podrán computar el tiempo correctamente al ejecutarlos.  Pero, por lo general, algo les falta y se ven tiesos, sino ridiculos.  Para efectos de la salsa son solo cabeza y pies.  Eso es porque no sienten la clave.  La clave de la salsa y su perfume melódico del montuno, nace y se percibe desde adentro del pecho.

Se origina y se manifiesta desde ese lugar que se conoce en la cultura del Yoga, como el “Cuarto Chakra”.  Ese es el “Chakra del Corazón” o centro energético del cuerpo.  Según la cultura oriental (Yoga, Zen, Qi-Gong y Tai Chi) en este lugar es donde ocurren todos los opuestos de la psiquis humana como cuerpo y mente, amor y odio, masculino y femenino, persona e imagen, ego y unidad, vida y muerte.  Desde alli, metafisicamente, la música mistica se apodera de la sustancia existencial en un arrebato de satisfacción.  El resto es una magia para la cual no tengo palabras que merezca detallar.

Me atrevo a inferir que esta cualidad de inducir a un trance deleitable nos llega de sus origenes religiosos africanos. Quien ha estudiado la historia de la música nativa de distintas partes del mundo (eg. India y América Precolombina) sabe que esta es una cualidad que no es única, pero si muy especial.  En el caso de los africanos y sus descendientes afro caribeños ha sido una práctica el utilizar el trance musical para darle paso a un “santo” (“Oricha”) para que “se monte” en los danzantes presentes. (¿Alguien dijo posesión del espiritu de un muerto?) 

Sea lo que sea, cuando transpolamos la cadencia y el espiritualismo de aquel continente en la cultura hispánica que nos enriquece, emana esa energia que comúnmente describimos con apelativos gustativos.  El Sabor es el titulo caribeño mas usado para esa facultad de hacernos sentir poseidos por el encanto misterioso de un mambo, una rumba, un son montuno, una plena, una bomba, un calipso, un merengue, una bachata, una samba, un soca, un reggae o un danzón de antaño.  Positivamente, la Salsa Clásica concentra abundancia de ese sabor en su divino empaque de tambores, en el adorno de sus acicalados montunos, en el frenesi de sus creativos mambos, en su sabiduria pueblerina y en su enigma sagrado capaz de acariciar el espiritu. ¡Que viva la Salsa!  

Exponentes de la Salsa Clasica:

         Bobby Valentin          Cheo Feliciano         Gran Combo        Ismael Rivera 

                            Larry Harlow             Roberto Roena             Ray Barretto

                                    Richie Ray& Bobby Cruz          Sonora Ponceña

                                      Willie Colon & Hector LaVoe